Santa Margarita María Alacoque,
Virgen
- 16 de octubre
Margarita nació el 22 de julio de 1647 en Lhautercourt (Francia), aunque entonces era dominio de España. Tenía cuatro hermanos a los que quería mucho. Cuando tenía 8 años murió su padre y la madre, como no podía atender a sus hijos y a las tierras, llamó a la familia del padre para que se hiciesen cargo de los terrenos. Esto fue malo para la familia, pues los que vinieron se hicieron los dueños y trataban a los niños sin ningún cariño. Margarita, que desde muy pequeña ya se había entregado a la bondad de Dios, aguantaba todo lo que le hacían con mucha paciencia y todo se lo ofrecía al Señor.
Varios jóvenes quisieron ser novios de Margarita para casarse después con ella, pero los fue rechazando a todos porque decía que ella era para el Señor y sólo para él. Decidió hacerse monja, pero no tenía claro en qué Orden religiosa tenía que entrar. Se enteró de que cerca de su pueblo había un monasterio de monjas de la Visitación y, como habían sido fundadas en honor a la Virgen María, se decidió entrar allí porque ella quería mucho a la Madre de Jesús, incluso se había añadido el nombre de María al suyo cuando se confirmó. Ahora se llamaba Margarita María.

Una vez en el monasterio Margarita María se entregó totalmente a Dios para sentirse muy unida a él en todo lo que quisiera. Estaba dispuesta a hacer siempre la voluntad del Señor. Jesús se le apareció varias veces para encomendarle que diese a conocer a todos el amor inmenso que Dios nos tiene a los hombres. Porque había muchos hombres que ofendían a Dios y no se acordaban de lo que mucho que él nos quiere. Dentro del corazón es como si estuviese guardado el amor, por eso había que demostrar cariño con el corazón, tal como le ocurre a Jesús, que tiene un Corazón inmenso con el que nos quiere.
Margarita María se puso manos a la obra y procuraba hablar del amor de Dios a todos los que podía. Al principio le hicieron poco caso, pero un día llegó al monasterio de San Claudio de la Colombiere, un buen Padre jesuita, que creyó en lo que decía Margarita María y, a partir de ahí ya fueron dos los que hablaban del Corazón de Jesús. La gente comenzó a tenerle devoción y este amor al Corazón de Jesús se extendió por todas partes. León XIII consagró el mundo al Corazón de Jesús en 1899.
Consumida de amor a Dios, Margarita María murió a los 43 años, el 17 de octubre de 1690, con el nombre de Jesús en los labios. Fue canonizada por el Papa Pío XI en 1920.
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