San Froilán de León

San Froilán de León,
Obispo

  • 05 de octubre

Es el Patrón de Lugo y nació allí mismo en el año 833. Sus padres eran de la nobleza y mandaron a su hijo a estudiar a la escuela de la catedral.

Aún era muy joven cuando sintió la llamada de Dios para que se dedicase a su servicio. Así lo hizo Froilán y comenzó una vida de predicación. Iba por todos los pueblos de la comarca de Lugo enseñando a todas las gentes las vidas de los santos y hablando del Evangelio. Fue ensanchando su territorio y llegó hasta las montañas de León. Buscó un sitio solitario para vivir más dedicado a la oración. Encontró un sitio precioso en lo alto de un monte y construyó una ermita. Pero su fama de hombre bueno atrajo hasta la ermita a mucha gente que quería un buen consejo y oír sus sermones. Llegó también Atilano, un sacerdote aragonés, que quería vivir como él. Después de Atilano llegaron otros que también querían vivir la vida de Froilán.

Pensaron en edificar un monasterio y tuvieron que dejar la ermita y hacer ahora un monasterio grande para todos los que quisieran vivir entregados a Dios. Pronto fueron más de 300 monjes y hubo que hacer otro monasterio cerca del primero. También se llenó de monjes. Froilán era abad de los dos y Atilano era prior del segundo.

El rey de León también estaba enterado de la fama de santo que tenían Froilán en sus tierras y lo llamó para que fuese su consejero y, cuando murió el obispo de su capital quiso que fuese nombrado obispo Froilán. No quería aceptar porque no era ni siquiera sacerdote, pero ante el mandato del rey tuvo que decir que sí. Fue ordenado sacerdote y, a los pocos días, consagrado obispo junto con su discípulo Atilano que había sido nombrado obispo de Zamora.

Mientras fue obispo de León hizo todo lo posible para que los monjes y los sacerdotes viviesen una vida de verdadera entrega a Dios. Cuidó de las iglesias y fundó varios monasterios. Procuró que la enseñanza de la religión y la catequesis llegase a todas las gentes y que se alejasen de su tierra los falsos ídolos y las magias.

Murió el 5 de octubre del año 905, lleno de méritos y con fama de santidad. Fue enterrado en la catedral de León en un sepulcro que el rey había mandado construir para él.


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