Monaguillos: servir a Dios desde el altar

Cuando vemos a un grupo de niños o jóvenes vestidos con alba, acompañando al sacerdote durante la Misa, llevando los cirios, la cruz o ayudando en el altar, probablemente pensamos en ellos simplemente como los monaguillos. Pero detrás de ese servicio hay mucho más que aprender cuándo levantarse, cuándo sentarse o qué objeto llevar.

Ser monaguillo significa asumir un servicio concreto dentro de la celebración litúrgica. Es estar dispuesto a colaborar para que la celebración se desarrolle de manera ordenada, digna y reverente, ayudando al sacerdote y al diácono y participando al mismo tiempo de la oración de toda la comunidad.

La Iglesia reconoce expresamente la presencia y el servicio de los monaguillos. La instrucción Redemptionis Sacramentum señala que es muy valiosa la costumbre de que niños y jóvenes, llamados normalmente monaguillos, estén presentes y realicen un servicio junto al altar, y establece también que deben recibir una catequesis adecuada a su capacidad.

¿Qué es un monaguillo?

Un monaguillo es un niño, adolescente o joven que presta un servicio en el altar durante la celebración de la Misa y otras acciones litúrgicas. Su tarea no consiste simplemente en «acompañar al sacerdote». El monaguillo participa activamente en determinados momentos de la celebración y realiza las funciones que le hayan sido confiadas de acuerdo con las normas litúrgicas y las disposiciones de la propia diócesis o parroquia.

La Redemptionis Sacramentum habla de niños y jóvenes que sirven junto al altar como acólitos en el sentido amplio de quienes ayudan en este servicio. Sin embargo, es importante hacer una distinción: un monaguillo no es necesariamente un acólito instituido.

El acólito instituido recibe un ministerio estable mediante un rito litúrgico. El Código de Derecho Canónico establece que los laicos que cumplen las condiciones determinadas por la Conferencia Episcopal pueden ser llamados al ministerio estable de lector y acólito. En 2021, el papa Francisco modificó esta norma para que estos ministerios instituidos pudieran ser conferidos también a mujeres.

Por eso, cuando hablamos de los monaguillos de una parroquia, normalmente nos referimos a servidores del altar, no necesariamente a personas que hayan recibido formalmente el ministerio instituido del acolitado.

Recuerda que nuestra parroquia cuenta con un equipo de monaguillos, a quienes les brindamos una formación constante para que puedan brindar su servicio en el altar. Si quieres conocer más sobre el equipo ingresa al enlace:

https://espiritusantogt.com/monaguillos/


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