San Balduino de Rieti,
Abad
- 24 de julio
Balduino fue uno de los discípulos predilectos de San Bernardo, una relación que marcó profundamente su camino espiritual. Sin embargo, son pocos los datos que se conocen sobre su vida, más allá de su cercanía con este gran santo. Su historia destaca principalmente por su entrega y fidelidad a la vida religiosa.
Su familia pertenecía a la nobleza italiana, pues era hijo del Conde Bernardo de Mars. Además, tuvo un hermano que llegó a ser abad de Montecassino y cardenal de la Iglesia. A pesar de este origen privilegiado, Balduino eligió un camino diferente al de las riquezas y los honores.
Una vocación entregada a Dios
Cada vez que San Bernardo salía de su monasterio de Claraval, al regresar llevaba consigo a jóvenes que deseaban seguir la vida religiosa dentro de la comunidad cisterciense. En una de esas ocasiones llegó Balduino, decidido a consagrar su vida a la oración y al servicio de Dios.
Esta vocación lo llevó a renunciar a los bienes y comodidades de su familia para buscar una vida de unión con Dios. En Claraval destacó por su profunda espiritualidad, su dedicación a la oración y su entrega generosa hacia sus hermanos de comunidad.
El llamado a una nueva misión
San Bernardo recibía constantemente solicitudes para fundar nuevos monasterios por toda Europa, pues la Orden Cisterciense crecía rápidamente. En una ocasión, las autoridades de Umbría, una región cercana a Rieti en Italia, solicitaron ayuda para establecer una nueva comunidad.
Ante esta petición, San Bernardo decidió enviar a Balduino como abad del nuevo monasterio. Aunque la misión representaba una gran responsabilidad, confiaba en las virtudes y capacidades espirituales de su discípulo.

La humildad de un santo
Cuando Balduino recibió la orden de trasladarse a Rieti como superior, expresó a San Bernardo que no se sentía preparado para ese cargo. Decía que no tendría la capacidad de dirigir a otros y que no era digno de esa responsabilidad.
San Bernardo comprendió que aquellas palabras nacían de una profunda humildad y no de una falta de preparación. Por eso mantuvo su decisión, convencido de que Balduino podía cumplir aquella misión con fidelidad y sabiduría.
Un abad ejemplar
La elección de San Bernardo resultó acertada, pues Balduino fue un gran abad del monasterio de Rieti. Sus hermanos lo consideraban un verdadero modelo de vida monástica por su ejemplo, disciplina y amor a Dios.
Su manera de vivir inspiraba a otros monjes que buscaban alcanzar la perfección en la vida religiosa. Su testimonio mostró que la verdadera autoridad nace del servicio y de la humildad.
Una vida recordada con fe
Balduino murió en el año 1140, después de una vida entregada completamente a Dios y a la comunidad que dirigía. Su recuerdo permaneció vivo entre quienes conocieron su ejemplo de santidad.
Después de su muerte, muchas personas acudían con devoción a su tumba, donde se atribuyeron numerosos milagros. Actualmente se encuentra sepultado en la catedral de Rieti.
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