Oh, glorioso santo, tú que ves los males que nos afligen y oprimen, el incierto hoy y el más incierto mañana, y el dolor que se ha convertido en el inseparable compañero de nuestra existencia, muévete a piedad de nuestra pobre condición. También tú sufriste el malestar, la miseria, el abandono, la calumnia, la persecución … Continúa leyendo A ti recurrimos, Don Bosco
