📖 PRIMERA LECTURA
Libro de los Hechos de los Apóstoles (8, 1-8)
El mismo día de la muerte de Esteban, se desató una violenta persecución contra la comunidad cristiana de Jerusalén, y todos, menos los apóstoles, se dispersaron por Judea y por Samaria. Unos hombres piadosos sepultaron a Esteban e hicieron gran duelo por él. Entre tanto, Saulo hacía estragos en la Iglesia: entraba en las casas para llevarse a hombres y mujeres y meterlos en la cárcel.
Los que se habían dispersado, al pasar de un lugar a otro, iban difundiendo el Evangelio. Felipe bajó a la ciudad de Samaria y predicaba ahí a Cristo. La multitud escuchaba con atención lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los milagros que hacía y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos, lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados quedaban curados. Esto despertó gran alegría en aquella ciudad.
📖 SALMO RESPONSORIAL
Las obras del Señor son admirables. Aleluya.
Que aclame al Señor toda la tierra. Celebremos su gloria y su poder, cantemos un himno de alabanza, digamos al Señor: “Tu obra es admirable”.
Que se postre ante ti la tierra entera y celebre con cánticos tu nombre. Admiremos las obras del Señor, los prodigios que ha hecho por los hombres.
El transformó el mar Rojo en tierra firme y los hizo cruzar el Jordán a pie enjuto. Llenémonos por eso de gozo y gratitud: el Señor es eterno y poderoso.
📖 EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Juan (6, 35-40)
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. Pero como ya les he dicho: me han visto y no creen. Todo aquel que me da el Padre viene hacia mí; y al que viene a mí yo no lo echaré fuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y la voluntad del que me envió es que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y yo lo resucite en el último día”.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

✒️REFLEXIÓN. Yo soy el pan de vida, el que venga a mí, no tendrá hambre
El alimento puede prolongar la vida solamente un poco, algunas horas, después su fuerza se pierde y necesitamos comer de nuevo: el hambre es el recordatorio de esta dependencia permanente. Ocurre algo similar en el plano de la vida verdadera; nadie encuentra el sentido en sí mismo, nadie puede tener felicidad bastándose a sí mismo, y quien declare que no necesita de nada para ser feliz se autoengaña.
Permanentemente estamos buscando cosas que sacien nuestra hambre de sentido, cosas, personas, acciones, placeres, que nos permiten estar bien un momento, después su fuerza se pierde y necesitamos buscar otras cosas. Jesús se nos presenta hoy como aquel que puede satisfacer nuestra necesidad de felicidad de manera permanente: “Yo soy el pan de vida. El que viene a mí, jamás tendrá hambre”.
🙏🏼 ORACIÓN
Padre eterno, deseo asumir el compromiso de creer en tu Hijo sin necesidad de ver. Me abandono en tus manos de Padre y te pido que protejas mi fe de las amenazas constantes que no me dejan resucitar.
Ayúdame a deponer mis argumentos y a acogerme a la enseñanza dada por tu Hijo Jesús. Amén.
Buenos días 😊
Santo Domingo Savio, ruega por nosotros.
😇 SANTO DEL DÍA
Santos Sotero y Cayo
22 de abril
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