San Agustín de Canterbury,
Obispo
- 27 de mayo
De este santo no se sabe nada de su nacimiento, lugar, familia y juventud. Su historia comienza cuando el Papa lo manda a Inglaterra, dando inicio a una gran obra misionera que marcaría profundamente la historia de la fe en تلك tierras.
El sueño misionero del Papa Gregorio Magno
El Papa san Gregorio Magno (3 de septiembre) tenía un gran interés en emprender la misión de anunciar el Evangelio a los anglosajones, un pueblo pagano que habitaba una gran parte de Inglaterra. Era el siglo VI y la fe cristiana había desaparecido de aquellas tierras hacia dos siglos, lo que hacía aún más urgente esta misión.
Una oportunidad providencial
Como el rey de los anglosajones, Etelberto (24 de febrero), estaba casado con Berta, una princesa cristiana a la que su marido le permitía practicar su religión, el Papa vio una oportunidad favorable. Decidió entonces mandar al reino de los anglosajones a un grupo de monjes misioneros para llevar a todo el reino la fe en Jesús, aprovechando esas circunstancias que abrían el camino.
El envío de Agustín y la misión evangelizadora
Para encabezar la expedición, san Gregorio eligió a Agustín, prior del monasterio de San Andrés en Roma, un monje ejemplar y muy apreciado por su comunidad. Así partió, en la primavera del año 596, junto a unos 40 monjes dispuestos a evangelizar a los anglosajones, llevando cartas del Papa que facilitarían su camino.

Llegada a Inglaterra y primeros frutos
Cuando, en la primavera siguiente, llegaron a la isla de Thanet, en las costas de Inglaterra, el mismo rey Etelberto salió a recibirlos. Escuchó el primer anuncio de la fe y brindó a los misioneros facilidades para predicar en todo el reino de Kent, llevándolos además a su capital, Canterbury, donde comenzaría a florecer la vida cristiana.
Organización de la Iglesia y expansión de la fe
Agustín comenzó de inmediato a organizar la vida cristiana, utilizando la capilla de la reina Berta como centro de la comunidad, mientras los monjes predicaban en pueblos y aldeas. Se iniciaron los bautismos y los templos paganos fueron transformados en iglesias cristianas con la debida purificación, todo con la autorización del rey, quien finalmente recibió el bautismo el 3 de junio del año 597, atrayendo con ello a muchos otros.
Consolidación y legado misionero
Agustín fue consagrado obispo en Francia y envió mensajeros a Roma para informar al Papa, quien respondió con alegría y apoyo, enviando más recursos y misioneros. Se fundaron nuevos obispados en Londres y Essex, consolidando la Iglesia en la región, y habiendo cumplido su misión de evangelizar Inglaterra, Agustín murió en mayo del año 605, dejando un legado duradero de fe.
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