San Beda el Venerable

San Beda el Venerable,
Sacerdote y Doctor de la Iglesia

  • 25 de mayo

Nació en la región de Newcastle (Inglaterra) hacia el año 673. A los siete años ya era un escolar en el monasterio de San Pedro de Wearmouth. En él lo habían colocado sus padres para ser educado por los monjes, pero Beda tuvo mucha suerte, o bien era demasiado inteligente para su Maestro, lo uno o lo otro, pero el niño empezó su educación con el mismo abad San Benito Biscop. Muchas de las virtudes de este santo se le pegaron a Beda, porque luego vivió siempre con la santidad como meta de su vida.

Traslado y crecimiento en la vida religiosa

En el año 682, cuando tenía 9 años, fue entregado a la educación de otro abad, Ceolfrido. Esto ocurrió porque el monasterio de Warmouth era muy próspero, tenía muchos monjes y todos vivían estrictamente sus reglas, por eso fundaron otro monasterio no muy lejos del primero, el de Jarrow. Allí enviaron, junto con otros alumnos, al buen Beda.

Una vida completamente entregada al monasterio

Siempre entre monjes, no es extraño que aquel joven que había entrado como niño, cuando tuvo la edad suficiente, se quedara en el monasterio para siempre. Normalmente vivió en Jarrow, pero también pasó temporadas en Wearmouth. Los dos monasterios estaban unidos por la ley, por eso Beda escribe de uno o de otro como si fuesen uno solo.

Vocación sacerdotal y dedicación al conocimiento

Fue ordenado sacerdote por el año 701 y, a partir de ese año, ya se dedicó a enseñar o a escribir, además de llevar santamente toda la vida monástica. Su entrega no solo se limitó a la oración, sino que también se expresó en el estudio constante y en la transmisión del saber.

Maestro, escritor y formador de generaciones

Le encargaron de los niños que estaban acogidos a la escuela del monasterio y él iba escribiendo las obras que le darían una gran fama. Escribía sobre todo de historia, comentarios a los libros de la Biblia, mucha poesía, gramática, liturgia y de otras ciencias, dejando una huella profunda en la cultura cristiana de su tiempo.

Viajes y búsqueda de sabiduría

Realizó varios viajes para instruirse o para encontrar datos para sus historias. Viajó a la isla de Lindisfarme, fue también a York y, tal vez, a Roma, para estudiar la liturgia, el culto que la Iglesia rinde a Dios, mostrando así su deseo constante de aprender y profundizar en la fe.

Una muerte en paz y un legado eterno

Un discípulo suyo, Cutberto, cuenta cómo murió el santo. Cuando notó que le faltaban las fuerzas, se preparó bien para el encuentro con el Señor. El día 25 de mayo del año 735, después de dictar unos apuntes a su ayudante Wuilberto, pronunció con emoción: «¡Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo!», y murió dulcemente. Sus restos se veneran en la catedral de Durham. Fue declarado Doctor de la Iglesia por el Papa León XIII en 1899.


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