María Auxiliadora,
Advocación mariana
24 de mayo
En el año 1030 en Ucrania (Rusia) el Príncipe Metislao, proclama Auxiliadora a la Virgen María porque salvó a su patria y a su religión de una terrible invasión de las tribus paganas de los pequeneques. Desde entonces en Ucrania se celebra cada año el primero de octubre la fiesta de María «Pokrox» (Auxiliadora). En Alemania, ya en tiempos de San Pedro Canisio se honraba a la Virgen María con el título de Auxiliadora, alrededor del año 1540.
Auxilio en tiempos de guerra
En 1572, el Papa San Pío V en agradecimiento por la espléndida victoria de Lepanto en la cual la Virgen María vino en Auxilio de los Cristianos, peligrosísimamente atacados por los mahometanos que arrasaban a sangre y fuego todos los pueblos católicos que encontraban, mandó que en las letanías se rezara en todo el mundo esta oración: «Auxilio de los cristianos, rogad por nosotros».
Devoción que se extiende por Europa
En 1624 cuando los protestantes se han apoderado de todo el norte de Alemania, los católicos del sur (Baviera) invocan a María con el título de Auxiliadora, para que libre a su país de los errores de los herejes. Pronto en todos los pueblos y ciudades del sur de Alemania es honrada la imagen de María Auxiliadora del artista Lucas Cranah, y el grito de lucha de los católicos alemanes es siempre «¡María, hilf!» (¡María, auxílianos!). Innumerables milagros vienen a propagar esta devoción por todo el sur, y los países vecinos.

Promesas, paz y gratitud
En Innsbruck (Alemania) los católicos hacen una promesa a la Virgen, de honrarla con el título de Auxiliadora si termina la desastrosa guerra de los treinta años. Poco después llega la paz, y le levantan más de 70 lugares de culto con el título de «Auxilio de los Cristianos», como signo de agradecimiento y confianza en su intercesión.
Victoria en Viena y expansión de la devoción
En 1683 los católicos obtienen una gran victoria contra los mahometanos en Viena, cuando ya el país estaba para caer en manos de tan sanguinarios enemigos de la religión. La victoria se obtuvo después de haber rezados los ejércitos católicos el Santo Rosario y haber oído Misa y comulgado. Los enemigos eran muy superiores en número, y desde esta derrota ya no volvieron a invadir países católicos. Desde entonces fundaron una Asociación llamada «Archicofradía de María Auxiliadora», en la cual se inscribían todos los que querían propagar la devoción a la Virgen Santísima, incluyendo reyes, emperadores, cardenales, sabios, militares y comunidades enteras.
Reconocimiento oficial y expansión universal
En 1814 el Papa Pío VII queda libre de la prisión en que lo tenían Napoleón, y en agradecimiento declara que cada 24 de mayo será Fiesta de María Auxiliadora. San Juan Bosco propaga por todo el mundo esta devoción y, después de misteriosas revelaciones recibidas en sueños, construye un gran santuario a María Auxiliadora en Turín (Italia) y manda pintar un cuadro que se vuelve universalmente conocido. La Virgen le había dicho: «Esta es mi casa y de aquí saldrá mi gloria», palabras que se han cumplido con la expansión de esta advocación por todo el mundo.
Un título vivo en la Iglesia
En 1965 el Concilio Vaticano II da oficialmente a María Santísima el título de Auxiliadora, además de Mediadora, Socorro y Abogada. El Papa Juan XXIII y el Papa Pablo VI la invocan públicamente muchas veces con este hermoso título y recuerdan cómo desde pequeños aprendieron a estimar esta advocación. Los cristianos continúan acudiendo a ella especialmente en momentos de enfermedad, angustia, pobreza, tentación o cualquier necesidad, confiando en su auxilio constante.
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