San Luis Bertrán

San Luis Bertrán,
Sacerdote

  • 10 de octubre

San Luis Bertrán nació en Valencia el 1 de enero de 1526, siendo el hijo mayor de Luis Bertrán y Juana Ángela Exarch. Desde pequeño mostró una sensibilidad especial hacia lo sagrado. Se cuenta que cuando lloraba, bastaba una palabra amable de su padre para calmarlo. Y su niñera descubrió un truco infalible: llevarlo a la puerta de los Apóstoles de la catedral. Allí, observando las imágenes de los santos, el pequeño Luis quedaba en silencio y lleno de paz.

Juventud en búsqueda de santidad

De joven, Luis se unió a un grupo cristiano dirigido por el dominico Padre Lorenzo López. El grupo tenía un objetivo claro: crecer espiritualmente mediante la oración, la ayuda al prójimo y la penitencia. Con el paso del tiempo, Luis sintió que Dios lo llamaba a consagrar su vida totalmente. Intentó ingresar a la Orden de Predicadores (dominicos), pero sus padres se opusieron. Sin perder la esperanza, lo intentó una y otra vez, hasta que finalmente obtuvo permiso. En 1544, con 18 años, entró al convento dominico cerca de su casa.

Un guía para nuevas vocaciones

Luis fue ordenado sacerdote en 1547. Solo tres años después, lo nombraron Maestro de novicios, una misión clave entre los dominicos: formar a los jóvenes que desean ser frailes y discernir su vocación. Lo hizo tan bien que lo asignaron a esa tarea en siete ocasiones, intercalando otros servicios en la Orden.

Misionero con ardiente pasión

A los 36 años, movido por el deseo de anunciar a Cristo más allá de las fronteras, se ofreció como misionero y fue enviado a Colombia. Recorrió varias regiones enseñando la fe, ayudando a transformar costumbres paganas y promoviendo un cristianismo auténtico y comprometido.

Además, defendió con valentía a los indígenas frente a los abusos de algunos colonizadores españoles. Esta misión le costó mucho esfuerzo, pero también lo hizo muy querido. Tanto así, que con el tiempo fue proclamado Patrón de Colombia.

Regreso a casa y últimos años

Después de siete años en América, regresó a Valencia. Allí fue superior de distintos conventos y, entre responsabilidades, siempre volvía a su misión favorita: formar novicios. Las enfermedades que padecía desde joven comenzaron a debilitarlo seriamente. En sus últimos días, fue cuidado con cariño por el arzobispo de Valencia, San Juan de Ribera. Finalmente, Luis Bertrán partió a la Casa del Padre el 9 de octubre de 1581, a los 55 años, muriendo en brazos del arzobispo. La gente acudió masivamente a despedirlo, tanto que fue necesario enviar una guardia para mantener el orden. Fue canonizado el 12 de mayo de 1671 por el Papa Clemente X.


Descubre más desde Parroquia El Espíritu Santo

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.