San Isidoro de Sevilla,
Obispo
- 26 de abril
Nació en Sevilla (España) en el año 560, en el seno de una familia romana procedente de Cartagena (Murcia) que tuvo que emigrar a Sevilla. Fue una familia excepcional: su hermano mayor fue San Leandro (27 de febrero), su hermana Santa Florentina (20 de junio) y otro hermano San Fulgencio (14 de enero). Isidoro era el menor de los cuatro. Los tres hermanos varones fueron obispos: Leandro e Isidoro en Sevilla, y Fulgencio en Écija (Sevilla).
Formación brillante desde joven
Probablemente fue educado por su hermano Leandro, ya que sus padres murieron cuando él era todavía un niño. Aprendía con gran facilidad y comprendía incluso los problemas más difíciles. Desde joven dominaba los tres idiomas fundamentales para los estudios eclesiásticos: latín, griego y hebreo. Además, había leído a los autores sagrados de la antigüedad y también a escritores no religiosos griegos y latinos.
Obispo entregado a su Iglesia
Algunos dicen que fue monje, aunque no está claro. Lo que sí sabemos es que, al ser nombrado obispo de Sevilla, se dedicó con enorme esfuerzo a dirigir la Iglesia sevillana. Reunía a los sacerdotes, predicaba al pueblo y, sobre todo, escribía numerosas obras para que tanto nobles como gente sencilla pudieran conocer mejor las verdades del cristianismo.

Un tiempo de paz y organización
Le tocó vivir una época pacífica y mantuvo buena relación con los reyes visigodos. Gracias a su trabajo, la Iglesia, no solo en Sevilla sino en toda España, alcanzó un alto grado de santidad entre obispos, sacerdotes y fieles. Presidió el II Concilio de Sevilla (619) y también el IV Concilio de Toledo, mostrando liderazgo y visión pastoral.
Amistad y reconocimiento
Fue gran amigo de San Braulio de Zaragoza (26 de marzo), y las cartas que intercambiaron se consideran un verdadero tratado sobre la amistad. En el VIII Concilio de Toledo, ya después de su muerte, los obispos le rindieron un gran homenaje, elogiando su persona y sus escritos, y reconociendo que dejó la Iglesia en España sólidamente organizada para su tiempo y para el futuro.
Un sabio que marcó época
Su mayor mérito fue como escritor sagrado, aunque escribió sobre prácticamente todo lo conocido hasta entonces. Con claridad y sabiduría expuso la doctrina cristiana y también conocimientos científicos en más de 25 obras. Destaca especialmente «Etimologías», escrita entre los años 615 y 632, una especie de enciclopedia que reunía el saber antiguo y que fue considerada un verdadero monumento de sabiduría para comprender a los autores romanos y griegos. Murió el 23 de abril del año 636, reconocido por todos como el hombre más sabio y uno de los grandes organizadores de su tiempo.
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