San Jorge,
Mártir
- 23 de abril
De San Jorge se cuentan muchas leyendas, todas muy bonitas, pero con poco fundamento histórico. Al ser un santo muy querido y popular, no faltaron escritores que añadieran relatos para hacerlo más admirable. Sin embargo, lo cierto es que sabemos pocas cosas con seguridad sobre su vida.
Origen y formación en la fe
Nació a mediados del siglo III en Capadocia (Turquía). Era hijo de padre pagano y madre cristiana, y fue ella quien se encargó de educarlo firmemente en la fe desde pequeño.
Un militar ejemplar
Cuando tuvo la edad suficiente ingresó en el ejército y cumplía muy bien con su deber. Fue ascendiendo en los cargos militares hasta llegar a tribuno, una especie de comandante. Sus soldados lo respetaban y lo apreciaban porque sabía mandar con justicia y firmeza.

La decisión que lo cambió todo
Un día llegó al cuartel una orden del emperador: había que perseguir y borrar del imperio todo lo que fuese cristiano, personas y objetos. Jorge continuó su vida sin llamar la atención. Pero surgió una exigencia inesperada: todos los oficiales debían ofrecer sacrificios a los dioses de Roma. Jorge se negó desde el principio y declaró abiertamente que era cristiano. Era militar, sí, pero no para adorar falsos dioses, sino para combatir el mal, el dragón infernal con el que después sería representado.
Prisión y martirio
Fue apresado y llevado a la cárcel hacia el año 296. Allí el Señor le hizo comprender que su martirio sería largo. En la prisión fortalecía su alma con la oración, mientras soportaba diversos tormentos. Probaron muchas formas de hacerlo ceder, pero siempre confesó con valentía su fe cristiana. Finalmente, cansados de intentarlo todo, lo decapitaron en el año 303.
Expansión de su culto
Muy pronto se edificó una basílica sobre su sepulcro en Lydda (Palestina), y desde allí su devoción se extendió por Turquía, Líbano y Siria. Más tarde llegó a Roma, donde el Papa mandó levantar una iglesia en su honor.
Cuando los caballeros cruzados llegaron a Palestina adoptaron el nombre de Jorge como modelo del defensor del débil frente al poderoso. Esa fama se difundió especialmente en Francia e Inglaterra, y después por toda Europa. Hoy varios países y regiones lo reconocen como su patrón.
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