Santos Sotero y Cayo,
Papas
- 22 de abril
Aunque San Sotero fue Papa un siglo antes que San Cayo, la Iglesia los celebra en la misma fiesta y sus vidas suelen recordarse juntas, como testimonio de dos pastores que sirvieron en tiempos distintos pero con similar entrega.
San Sotero, pastor y hombre de caridad
San Sotero nació en Fondi (Italia) a finales del siglo I. Ocupa el número 12 en la lista de los Papas. Sucedió a San Aniceto (17 de abril) y fue Papa, seguramente desde el año 166 al 175.
En su tiempo se decretó que el matrimonio es un sacramento que debe estar bendecido por el obispo o por un sacerdote. Pero donde más brilló fue en la caridad. Ayudó generosamente a las comunidades cristianas alejadas de Roma, que sufrían persecuciones y trabajos forzados. Desde Roma se enviaba toda la ayuda posible. Se conserva una carta de San Dionisio de Corinto (8 de abril) en la que se agradece al Papa el apoyo recibido.
Durante el gobierno del emperador Marco Aurelio se desató una cruel persecución contra los cristianos. Probablemente el Papa fue una de sus víctimas, aunque no consta con certeza que muriera mártir.

San Cayo y la organización de la Iglesia
San Cayo nació en Salona (Croacia) y, al parecer, era sobrino del emperador Diocleciano y tío de Santa Susana, mártir.
Llegó al pontificado el 17 de diciembre del año 283 y vivió un tiempo de relativa paz. Fue él quien organizó las órdenes sagradas en categorías: obispo, sacerdote, diácono, subdiácono, acólito, exorcista, lector y ostiario.
Como sucede con San Sotero, no se sabe con seguridad si fue mártir. Durante su pontificado no hubo persecución, pero siete años después de su muerte comenzó una muy feroz bajo Diocleciano. Falleció en el año 296 y la persecución se inició en el 303.
Fue enterrado en el cementerio de San Calixto. Se sabe con seguridad porque a su lado fue sepultada una señora que estaba «junto al Señor Cayo», expresión que indicaba un mártir muy conocido o un personaje de gran importancia.
Más tarde, en el año 309, fue enterrado junto a él el Papa San Eusebio. Su sepulcro fue visitado con devoción por los cristianos de los primeros siglos y, desde el siglo IV, su nombre figura en la lista de los santos. La fiesta de ambos se celebra el 22 de abril.
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