San Aniceto,
Papa y Mártir
- 17 de abril
Nació en Siria a finales del siglo I. No sabemos cómo llegó a Roma ni cómo fue su ascensión hasta el Papado, pero su bondad y seguridad en la doctrina cristiana, además de haber sido testigo de la predicación de los primeros discípulos de los apóstoles, hicieron que el pueblo y los sacerdotes lo vieran como el más indicado para dirigir la Iglesia de Roma, el lugar donde San Pedro (29 de junio) había colocado su cátedra (22 de febrero). A Roma, como fuente de unidad, acudían los grandes personajes cristianos.
Encuentro con San Policarpo
Uno de estos personajes fue San Policarpo (23 de febrero). El anciano obispo de Esmirna viajó hasta Roma para entrevistarse con el Papa Aniceto. Los dos mantuvieron largas conversaciones sobre la doctrina cristiana. Había unidad y esto fue una satisfacción muy grande para ambos.
Solo encontraron una diferencia: la celebración de la fiesta de la Pascua de Resurrección. En la tierra de Policarpo se celebraba en una fecha y en las Iglesias cercanas a Roma en otra. Para no romper la unidad y para que nadie quedara descontento al escoger una u otra, decidieron continuar como estaba; al fin y al cabo, la celebración en fechas distintas tampoco era lo más importante.

Defensor de la verdadera doctrina
San Aniceto tuvo que esforzarse para que los jefes de distintas sectas, que se separaban del cristianismo, no atrajeran a numerosos discípulos. Así como llegaban a Roma personajes fieles a la Iglesia, también acudían quienes anunciaban nuevas doctrinas parecidas al cristianismo. Este era el caso de Marciano, Valentín y Marcelino, con quienes tuvo que enfrentarse.
Normas y orientaciones para la Iglesia
Se conocen algunas disposiciones del Papa Aniceto que serían normas de vida; por ejemplo, que los sacerdotes no podían llevar melena, quizá porque el uso del pelo largo era señal de lujo. Otra norma, que aún se conserva, era la celebración de la Pascua siempre en domingo, el Día del Señor.
Persecución y martirio
Cuando murió el emperador Antonino Pío, se ordenó una nueva persecución contra los cristianos. Uno de los primeros apresados fue el Papa San Aniceto. Al poco tiempo lo mataron por ser el jefe de la Iglesia.
Fue enterrado en el monte Vaticano, pero más tarde sus reliquias se trasladaron a la catacumba de San Calixto, en la cripta de los Papas.
Descubre más desde Parroquia El Espíritu Santo
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
