San Benito José Labre,
Sacerdote
- 16 de abril
Es éste un santo muy especial: llegó a santo haciéndose peregrino y mendigo por Dios. Caminó, sin llamar la atención, por muchos caminos de Europa y, al final, fue reconocida su bondad por el pueblo que le llamó «el santo».
Infancia y primeros intentos
Había nacido en Arras (Francia) el 26 de marzo de 1748, hijo mayor de quince hermanos. Fue enviado con un tío suyo, sacerdote, para que lo educara y le enseñara lo necesario.
Cuando tenía 16 años descubrió que quería ser monje, le gustaba la vida entregada a Dios por la oración. Su tío lo dirigió hacia un monasterio de la Trapa, pero no fue admitido, fue también a la cartuja y tampoco lo admitieron.
Un camino nuevo: peregrinar
Después de estas negativas decidió dedicarse a la contemplación de Dios recorriendo los santuarios e iglesias dedicados al Señor y a la Virgen. Andaba por los caminos a la búsqueda de los santuarios famosos.
Fue primero a Asís, donde se hizo a la Orden Tercera Franciscana: así, pensó, se parecía un poco a San Francisco (4 de octubre) ya que él quería vivir como el santo. Después visitó Roma y allí, viviendo como un mendigo, visitaba las grandes basílicas de la ciudad, rezaba en ellas, dormía bajo un portal, comía de lo que le daban y si le daban más limosna de lo que necesitaba, lo repartía entre los otros pobres.

Europa a pie y con fe
Siguió su caminar y, poco a poco, llegó a visitar los santuarios de Francia, Italia, Suiza, Alemania. También recorrió el camino de Santiago y llegó a Compostela.
Los últimos años en silencio
Pasó sus últimos años en Roma, siguiendo su vida de mendigo. A los 35 años, no pudiendo su cuerpo soportar más la dureza de la vida que había llevado, murió el 16 de abril de 1786. Un amigo suyo, que era carnicero, lo recogió y se encargó de su funeral.
Reconocido por el pueblo
No es fácil explicar que una vida tan oscura despertase tanto interés y veneración de la gente que lo proclamó santo desde el primer momento. Costó mucho empezar el proceso de canonización, porque no estaba muy claro que su salud mental fuese normal. Pero todo se solucionó porque los milagros hicieron ver que verdaderamente era un santo.
Fue canonizado por el Papa León XIII el 8 de diciembre de 1881.
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