San Damián de Molokai,
Sacerdote
- 15 de abril
Todo el mundo lo conoce como «El Padre Damián». Fue el apóstol de los leprosos. Tardó en reconocerse su santidad, pero desde 1995 es ya San Damián de Molokai.
Infancia sencilla y feliz
Había nacido en Trémelo (Bélgica), el 3 de enero de 1840. Fue el menor de siete hermanos y destacó entre ellos por su bondad. Su madre decía que el pequeño José era el mejor de todos.
Fue un niño feliz, como él mismo se lo recordaba a su hermano mayor. Toda la familia vivía muy unida y los padres educaban a los hijos en todas las virtudes. José, con cuyo nombre lo bautizaron, en cuanto tuvo suficiente fuerza comenzó a ayudar en los trabajos de la granja familiar.
La llamada misionera
A los 18 años siente la vocación religiosa y su hermano Phamphile lo orienta hacia la Congregación a la que pertenecía él, la de los Sagrados Corazones. Allí ingresa el 2 de febrero de 1859. Su hermano le da clases especiales de latín para que pueda estudiar para llegar a ser sacerdote.
Su hermano se apunta para ser misionero en las islas Haway, pero una enfermedad se lo impide y Damián pide ocupar su sitio. Se lo conceden y, después de un viaje de cuatro meses, es ya misionero entre los nativos de la isla grande en Haway. Fue ordenado sacerdote al poco tiempo de llegar, el 21 de mayo de 1864.

Entrega total en su primera misión
Su parroquia era muy extensa y él se desvive para atender y anunciar el nombre de Jesús a aquellas gentes y no solo se preocupa de sus almas, también les enseña a cultivar el campo y la crianza de animales. Viaja mucho, siempre a caballo, para visitar a todos sus feligreses. Ocho años estuvo en esta misión.
Molokai: la cruz abrazada
El gobierno de las islas abre una leprosería donde obliga a ir a todos los enfermos de lepra de las islas. Eso sería Molokai. Cuando el obispo de la diócesis pide sacerdotes voluntarios para atender a los enfermos de aquella isla, el Padre Damián se ofrece el primero. Ya sabe a lo que se enfrenta, pero va a la isla con el ánimo decidido. Quiere hacer como Jesús: tomar la cruz y seguirle hasta cuando quiera.
Todo para todos
En Molokai tiene que hacer de sacerdote, enfermero, médico, maestro, arquitecto, albañil, consejero, padre y madre de aquellos pobres enfermos que no tenían nada. El Padre Damián hace todo lo posible para que los leprosos se vean como hombres y mujeres dignos, como auténticos hijos de Dios.
Él toma su fuerza para seguir, rezando ante la Eucaristía: Jesús, presente en el sagrario, le ayuda siempre y le conforta en su soledad.
El final de un apóstol
Contagiado de la lepra, murió el Lunes Santo, 15 de abril de 1889. Muchos leprosos lo lloraron y el mundo entero se quedó admirado de la vida de este apóstol.
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