San Juan Bautista de la Salle

San Juan Bautista de la Salle,
Sacerdote

  • 07 de abril

Hijo de la noble familia de La Salle, nació en Reims (Francia) el 30 de abril de 1651. Fue el mayor de 10 hermanos. Él y sus hermanos fueron educados por unos padres muy buenos que se preocuparon mucho para que todos los hijos fuesen siempre buenos cristianos, amantes de Dios y del prójimo.

A Juan Bautista, desde pequeño no le gustaban las fiestas ruidosas que, algunas veces, se celebraban en su casa. Él prefería irse con su abuela y oír la lectura de vidas de santos. Su primer colegio fue su casa. Allí, maestros particulares, bien elegidos por su padre, le enseñaron a leer, escribir, contar, música, ciencias, urbanidad y, desde luego, religión.

Vocación sacerdotal y primeros pasos

Cuando tenía nueve años entró en un buen colegio de Reims y después fue a la Universidad para estudiar Artes. Como ya notaba él que sentía una llamada especial de Dios para ser sacerdote, recibió la tonsura y fue nombrado canónigo de la catedral, a los 17 años. Una vez obtenido el título de Maestro en Artes, pensó en estudiar teología con vistas al sacerdocio y, se marchó a París. Pero su estancia en la capital de Francia duró poco.

El 6 de abril de 1678 fue ordenado sacerdote: entregaba así su vida al servicio de Dios y Él lo iba a guiar por caminos que no había previsto.

Compromiso con la educación de los pobres

Su director espiritual, el Padre Barré, le envió al maestro Adriano Nyel. Este buen hombre necesitaba ayuda para una obra que emprendía en Reims: quería fundar unas «escuelas de caridad para niños». Juan Bautista le ayudó en todo lo que pudo y, llevado por su amor al prójimo, casi sin darse cuenta, se fue metiendo en todos los asuntos de la fundación. En el año 1681 llevó al grupo de maestros de Nyel a su casa. Allí comenzó a dirigirlos como maestros que querían el bien de los niños pobres. Renunció al puesto de canónigo, repartió sus bienes a los pobres y se quedó a vivir con el grupo en una casa alquilada.

Y así empezó a caminar la Congregación de Hermanos de las Escuelas Cristianas (La Salle). Después de Reims vinieron otras muchas fundaciones y en todas partes los Hermanos eran bien acogidos. En 1700 ya eran más de veinte fundaciones y en 1702 envió a dos Hermanos a Roma para fundar en la ciudad del Papa.

Retiro y legado

En 1717, dejó la dirección de la Congregación y se retiró a San Yon y allí escribía la Regla para los Hermanos y esperó la muerte lleno de esperanza. Murió el Viernes Santo del año 1719.
Fue canonizado por el Papa León XIII el 24 de mayo de 1900.


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