San Vicente Ferrer

San Vicente Ferrer,
Sacerdote

  • 05 de abril

Nació en Valencia (España), el 21 de enero de 1350. Hijo de Guillém Ferrer y Constanza Miquel. El padre era notario en la ciudad y muy bien considerado, tanto que, al bautizo del niño, al día siguiente de su nacimiento, acudió el Consejo de la Ciudad. Muy pronto lo dedicaron a la vida eclesiástica y recibió un beneficio de la parroquia de Santo Tomás.

Vocación dominica y formación

Cuando cumplió 17 años pidió su entrada en el convento de los dominicos, vecino a su casa. Allí ya sabían de la bondad y las buenas costumbres del que quería ser fraile, por eso lo admitieron enseguida y a los tres días recibió el hábito blanco y negro de los hijos de Santo Domingo (8 de agosto). Hizo la profesión de los votos religiosos al año siguiente, en 1368 y fue destinado a Barcelona y después a Lérida para hacer los estudios preparatorios para el sacerdocio. Siendo diácono en Barcelona, ya empezó a predicar. Lo hacía con claridad y profundidad, de tal manera que todos lo entendían y todos aprendían con su palabra cualquier punto de la doctrina cristiana que explicara.

Fue ordenado sacerdote en 1379, en Barcelona. Entonces volvió a su tierra con gran alegría de su familia y de sus amigos. Al poco tiempo fue elegido Prior del Convento, pero se ve que como autoridad de una comunidad muy numerosa no le fue bien, porque renunció al cargo a los seis meses de su elección.

Maestro y hombre de confianza

En 1385 cumplió un encargo del rey y acompañó al cardenal Pedro de Luna a una visita a los reinos de Castilla. Cuando regresó a Valencia el obispo lo nombró profesor de Teología de la catedral. Tuvo un gran éxito en sus clases, acudía toda clase de gente: canónigos, sacerdotes, religiosos, seglares cultos, pueblo fiel.

Fue representante del reino de Valencia en la elección del Compromiso de Caspe, para elegir al rey de Aragón, puesto que el anterior había muerto sin sucesión. Vicente también fue el encargado de dar a conocer a todos que se había elegido a Don Fernando de Antequera.

Consejero papal y predicador incansable

Elegido Papa en Aviñón su amigo el cardenal Pedro de Luna, le mandó llamar a su palacio y le nombró consejero, confesor y limosnero papal. Con él estuvo unos años hasta que cayó gravemente enfermo y, en su enfermedad, el mismo Señor lo inspiró y le dijo que fuese a predicar. No lo pensó más, se puso bueno, se lo dijo al Papa y se fue a predicar por todas partes por donde podía. Durante 20 años no paró, recorrió España, Italia, Francia, Suiza, Luxemburgo, Bélgica. Arrastraba con él una gran muchedumbre que no se cansaba de oírle y que procuraba vivir con él decía en sus sermones.

Últimos años y canonización

Agotado por tanto trabajo hecho por Dios murió en Vannes (Francia) en el año 1419. Fue canonizado por Calixto III, un Papa español, en 1455. Es Patrón de los valencianos.


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