San Esteban Harding

San Esteban Harding,
Abad

  • 28 de marzo

En el año 1059 vino al mundo en Inglaterra y allí comenzó a estudiar con los monjes benedictinos, pero las cosas no iban muy bien para los católicos y tuvo que irse a Francia para seguir estudiando. Allí estuvo en las escuelas de las catedrales de Reims y París. Al terminar los estudios, junto con un amigo, hizo una peregrinación a Roma y, a la vuelta, queriendo dedicar su vida a Dios, buscó en Francia un monasterio que le gustase. Oyó hablar de Molesmes y hacia allá que se fue. Pidió la entrada y le fue concedida.

El sueño de vivir la Regla con radicalidad

Una vez en el monasterio y viviendo como un monje ejemplar, se dio cuenta de que en su comunidad había un grupo de buenos monjes que aspiraban a vivir más intensamente la Regla de San Benito y buscaban un lugar para vivir así. A Esteban le gustó la idea y también se apuntó. En el año 1098, el abad Roberto, el prior Alberico y un grupo de monjes, entre los que estaban Esteban Harding se marcharon a un lugar llamado Citeaux (Císter) y allí fundaron su monasterio. Allí empezaron a vivir el ideal de San Benito, marcado en su regla, estrictamente.

Pruebas, esperanza y un nuevo comienzo

Las cosas marcharon muy bien al principio, pero pronto comenzaron a no ir tan bien. El Papa mandó que el abad Roberto regresara a Molesmes, Alberico fue nombrado abad, pero murió pronto. Entonces fue nombrado abad Esteban quien estuvo muy preocupado durante varios años por la falta de monjes, nadie quería servir a Dios en el nuevo monasterio. Hasta que un día le fue revelado por Dios que vendrían muchos nuevos monjes. Y así fue, en 1112, se presentó a las puertas de Císter, nada menos que Bernardo de Claraval (20 de agosto) que, con 30 compañeros suyos, querían hacerse monjes cistercienses.

Una expansión sorprendente

Eso fue el principio de una expansión maravillosa. Los cistercienses se extendieron por toda Francia, luego por Alemania, Inglaterra, España, Italia. Todos estaban bajo el gobierno de sus propios abades, pero Esteban seguía siendo el Abad superior de todos. Tantas preocupaciones lo tenían absorbido todo el día y él, como quería seguir siendo un buen monje, completamente dedicado a Dios, lo que hacía era, cuando entraba en la iglesia para rezar con todos, mandaba a sus problemas que no lo distrajesen, y mira por dónde, le hacían caso. En la oración no se distraía.

Escritor y hombre de oración

Escribió la «Carta de caridad», que, según los entendidos, es un documento que orientó a todos los monjes de la Edad Media. Escribió también una historia sobre el origen de su Orden. Dirigió, en su monasterio, un estudio muy serio sobre la Biblia, para que se pudiese rezar con ella, sin errores.

Murió, rodeado de abades de su Orden, el 28 de marzo de 1134.


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