Beato Francisco Faà de Bruno

Beato Francisco Faà de Bruno,
Sacerdote

  • 27 de marzo

Este beato resulta ser uno de los hombres más sabios de su tiempo en Italia. Fue militar, matemático, astrónomo, cartógrafo, inventor, compositor, fundador, bienhechor de niños, niñas, jóvenes, mujeres y ancianos. Fue sacerdote y santo. Y seguramente me dejo alguna cosa que también hizo bien.

Infancia y formación

Nació el 29 de marzo de 1825, era el último de doce hermanos, hijo de familia noble. Cinco de sus hermanos fueron religiosos. Quedó huérfano de madre a los nueve años. Estudió en el colegio de los Padres Somascos de Nove Ligure.

Ingresó en la Academia Militar de Turín y se distinguió como un alumno aventajado, de tal manera que a los pocos años fue nombrado Capitán de Estado Mayor. Nombrado Maestro de matemáticas de los Príncipes, fue enviado a París a estudiar Ciencias Naturales. Hizo una expedición para dibujar el mapa de la costa de Italia del Norte.

Decisiones firmes y compromiso

Como él es partidario del Papa y el gobierno estaba en contra del Papado, no le dejan ser profesor de matemáticas en la universidad. Entonces renuncia a su carrera militar y escribe el «Manual del soldado cristiano», como un regalo para los que fueron sus compañeros.

Talento artístico y publicaciones

Como compositor recogió en «La Lira Italiana» toda una serie de cantos religiosos para el pueblo, muchas de esas composiciones eran suyas. El gran compositor Franzs Liszt las alabó mucho. Eso quiere decir que eran muy buenas.

Tuvo la idea de editar «El Gentilhombre», que luego pasó la propiedad a su amigo San Juan Bosco (31 de enero). Era una especie de calendario avisando de los cambios en el tiempo, de las condiciones para las cosechas, lleno de buenos consejos para el campo y dichos religiosos. Tuvo un gran éxito entre los campesinos del Piamonte.

Ciencia e invención al servicio del bien

Volvió a París para ser declarado Doctor en Matemáticas y en Astronomía. Colaboró con Urbain Le Verrier en el descubrimiento del planeta Neptuno.

Como inventor se lució en un pupitre para ciegos, lo hizo para una hermana suya que estaba casi ciega. También inventó un despertador eléctrico que le funcionó muy bien a él mismo.

Fundaciones y sacerdocio

Entre las fundaciones que hizo para hacer el bien a los necesitados se pueden contar más de diez. No se olvidaba de nadie. Compró el periódico «El Corazón de María», para difundir las ideas católicas. Construyó una iglesia para poder enterrar con toda dignidad a los más pobres.

A los 52 años decidió hacerse sacerdote para poder dirigir mejor todas sus obras de asistencia a los pobres que había fundado, especialmente la Congregación de Religiosas Mínimas de Nuestra Señora del Refugio. Y a los 63 años murió con el cariño de tanta gente a la que había hecho el bien. Fue beatificado el 25 de septiembre de 1988 por San Juan Pablo II.


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