Beato Diego José de Cádiz,
Sacerdote
- 24 de marzo
Nació en Cádiz el 30 de marzo de 1743. Él mismo cuenta que de niño era muy inocente y obediente, pero en la escuela no era nada estudioso y aprovechaba mal los estudios. Sin embargo, no debía ser tan mal estudiante porque a los doce años ya estudiaba lógica y metafísica con los dominicos de Ronda (Málaga).
Vocación capuchina y formación sacerdotal
Pidió ser fraile capuchino y entró en el convento de Ubrique (Cádiz) e hizo los votos religiosos en Sevilla en 1759. Tenía 16 años. Estudió en Écija y Cádiz y fue ordenado sacerdote en Carmona (Sevilla). A partir de esa fecha comenzó a prepararse bien para ser predicador, para poder hablar con claridad a todas las gentes y convencerlas para ser cada vez mejores hijos de Dios.
Un misionero incansable
En Estepona predicó toda una Cuaresma en 1771 y esa serie de sermones marcó ya toda su vida para ser, por siempre, un misionero del pueblo. Luego fue predicando por Ceuta, Málaga, Ronda, Sevilla, Cádiz, Jerez, Puerto de Santa María, en fin, casi toda Andalucía. Las iglesias donde iba a predicar se llenaban de fieles, ansiosos de escuchar sus sermones.

Pruebas y fidelidad
Tuvo que soportar intrigas y calumnias de los que no veían nada bien que aquel fraile atrajese tantas almas a Dios. En una de esas calumnias se le desterró a un convento de Cáceres y más tarde pasó a Madrid. Cuando se descubrió que las acusaciones eran falsas, volvió a su querida Andalucía.
Fue llamado a predicar cada vez a lugares más lejanos: Valencia, Galicia, las dos Castillas, Aragón, Asturias, León, Cataluña.
Predicador también con la pluma
A los sermones añadió, al cabo de los años, sus escritos. Escribió muchos sermones de los que él predicaba y otros que servían como ejemplo de explicación clara y atrayente de la Palabra de Dios. También se coleccionaron sus cartas dirigidas a toda clase de personas, en las que exponía santos consejos para poder llevar una vida cristiana auténtica y llena de amor a Dios.
Retiro y muerte
Después de recorrer muchísimos pueblos como «misionero apostólico» se retiró a su convento de Ronda (Málaga) en 1801. Parece que notaba cercana la muerte y quiso prepararse bien. Y así fue: murió el 24 de marzo, a los 57 años.
Presentó a Dios su alma limpia y esforzada por la fe y el amor. Fue beatificado por León XIII el 22 de abril de 1894.
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