Santo Toribio de Mogrovejo

Santo Toribio de Mogrovejo,
Obispo

  • 23 de marzo

Fue uno de los más grandes santos que España envió como misionero a América.

Origen y formación académica

Nació en Mayorga (León), hijo de una familia noble, en noviembre de 1538. Aprendió a leer y escribir en su pueblo, pero pronto sus padres decidieron que fuese a estudiar en serio a Valladolid; allí empezó los estudios de abogado. En 1565 se marchó a Coimbra (Portugal) con su tío Juan, sacerdote, pero pronto tuvo que volver a Salamanca, donde continuó los estudios. Pasó a Santiago y allí acabó por ser abogado en 1568. Muere su tío y él quiere seguir los estudios en Oviedo, pero le llega el nombramiento del rey para que sea Inquisidor en Granada.

Este cargo llevaba consigo el tener que administrar justicia, y todos cuantos se acercaban a él quedaban muy satisfechos con la manera en que lo hacía.

Nombramiento como arzobispo de Lima

Contando con su buena fama, el rey Felipe II quiere nombrarle arzobispo de Lima (Perú), pero él se resiste a aceptar el cargo, porque dice que no es sacerdote, no está preparado, solo sabe de leyes. El rey insiste y, después de varios meses pensándolo, no le queda más remedio que aceptar. Es ordenado diácono, sacerdote y, ya en Sevilla dispuesto para marchar a América, es consagrado obispo en la catedral.

Llegada a Lima y primeros años

Llegó a Lima el 11 de mayo de 1581. Los limeños lo recibieron con gran alegría, pues llevaban cinco años sin arzobispo. Enseguida se puso a trabajar con gran esfuerzo. Se propuso reforzar la vida cristiana en todos los sitios y personas. Convocó reuniones de los sacerdotes, hasta diez. También reunió en tres ocasiones a los obispos que dependían de su autoridad. Visitó todos los pueblos de su diócesis, hasta tres veces, y eso que era una extensión muy grande y había grandes problemas para poder viajar. Sin embargo, el arzobispo Toribio siempre estaba dispuesto a ir donde hiciese falta. Predicaba en todos los lugares donde llegaba, administraba los sacramentos, sobre todo el de la Confirmación. Se dice que durante todo el tiempo que fue arzobispo, llegó a dar la Confirmación a 800000 personas. Entre ellas, confirmó a Santa Rosa de Lima y a San Martín de Porres, los dos santos dominicos peruanos.

Impulso a la formación sacerdotal

Una gran preocupación suya fue la formación de los sacerdotes. Para que salieran bien formados fundó el seminario, un buen centro donde se pudiesen preparar los jóvenes aspirantes; fue el primer seminario de América. Haciendo la visita a un pueblo al que llegó enfermo, ya no pudo más y murió, rodeado de sacerdotes, el 23 de marzo de 1606.

Canonización

Fue canonizado por el Papa Benedicto XIII el 10 de diciembre de 1726.


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