San Patricio,
Obispo
- 17 de marzo
Todos los irlandeses quieren mucho a su Patrón San Patricio, porque saben que él fue quien llevó el cristianismo a su tierra de manera definitiva.
Infancia y cautiverio
Había nacido en el año 390, en una región de la actual Escocia (Gran Bretaña). Su familia era cristiana: su padre diácono de la iglesia del pueblo. Patricio de niño no fue mucho a la escuela, tal vez porque en su pueblo no la había. No fue muy riguroso en sus relaciones con Dios, si no se le mandaba no hacía nada por rezar.
Cuando tenía 16 años era un ayudante de su padre en el trabajo del campo y, estando un día trabajando solo, fue secuestrado por una banda de irlandeses que se lo llevaron a su tierra. Allí fue vendido como esclavo a un hombre que le hizo cuidar de su ganado, sufrió mucho en aquel estado y fue entonces cuando se dio cuenta de que le hacía mucha falta Dios. Como era muy espabilado, pudo escapar de su destierro y volvió a su tierra.

La llamada misionera
Tuvo un sueño que le anunció lo que iba a ser su vida. Vio que los niños irlandeses le llamaban para que fuese a estar con ellos. Hizo un viaje a Francia y se puso bajo la dirección de San Germán de Auxerre. Este santo lo formó para ser misionero y lo ordenó sacerdote. El Papa Celestino I ordenó a Paladio como obispo para que fuese a Irlanda como misionero, pero no duró mucho, tan apenas un año. Inmediatamente se pensó en Patricio para la misión de Irlanda. Y así se hizo. Fue consagrado obispo y enviado a la tierra donde estuvo de joven.
Evangelizador incansable de Irlanda
En Irlanda ya había algunos grupos de cristianos, pero eran muy pocos y estaban solos en el sur de la isla. Patricio se la recorrió toda, para llevar la doctrina cristiana a todos los lugares, creó comunidades en todas partes, hizo que muchos irlandeses recibiesen el bautismo, predicó constantemente, ordenó a sacerdotes, fundó monasterios para monjes y para monjas, ordenó obispos, construyó catedrales. Y cuando se dio cuenta de que la Iglesia comenzaba a ir muy bien en toda la nación, se quedó a vivir en Armagh, en el año 444.
Una vida entregada hasta el final
Su vida transcurría totalmente entregada a lo que Dios quería. Anunciaba el Evangelio y ayudaba a todos en sus necesidades. Tanto ayudó que él se quedó pobre del todo. Así vivía felizmente, sin tener nada propio.
Tuvo tanto éxito porque ponía siempre su esperanza en Dios y a Él iba dirigido todo su esfuerzo. Murió el 17 de mayo del año 464. Toda Irlanda continúa aún siendo católica.
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