Santa Luisa de Marillac,
Viuda
- 15 de marzo
Fue una santa con gran influencia en toda la obra de San Vicente de Paúl (27 de septiembre). Los dos estuvieron muy unidos en las obras de caridad y en la fundación de las Hijas de la Caridad.
Origen y formación
Había nacido Santa Luisa de Marillac, el 13 de agosto de 1591, de una familia de la más alta nobleza francesa. No se sabe quiénes fueron sus padres, pero un Marillac, el señor de Farinvilliers, la acogió en su casa y la trató como hija. La llevó al convento de las dominicas de Poissy, para que la educaran, pues allí se educaban muchas hijas de los nobles. Las dominicas le enseñaron la doctrina cristiana, latín, gramática, ciencias y pintura. Estuvo en el convento hasta los 13 años. Su padre adoptivo, al morir, la dejó sin herencia, pero pudo seguir con lo poco que tenía. Se fue a vivir con algunas jóvenes más a una pensión. A los 16 años, acudió al convento de los capuchinos y éstos la encaminaron hacia la oración y unión con Dios.
Entre el deseo de consagración y el matrimonio
Luisa comprendió que Dios la quería para que fuese solo para Él e hizo promesa de ser monja, pero un familiar suyo lo impidió, porque decía que la necesitaba. Sus familiares la hicieron casar con Antonio Le Gras en 1613. El matrimonio fue feliz durante unos años. Nació un hijo, Miguel. Pero, en 1625, el marido murió. Y Luisa se quedó sola.

Encuentro decisivo y nacimiento de una obra
Conoció a un buen sacerdote, Vicente de Paúl, que estaba entregado a la obra de ayudar a los pobres en todo lo que podía. Había animado a varias jóvenes para que trabajaran por los pobres y Luisa se ofreció a ser una de ellas. Desde entonces fue la mejor colaboradora que tuvo siempre Vicente de Paúl. Cuando a Él se le ocurría una buena idea, era Luisa la que la llevaba a cabo. Poco a poco fueron aclarando la idea de una Asociación de Hermanas que se dedicaran a la Caridad, a hacer el bien a los pobres en todas las zonas en que hiciese falta. Y así nacieron las Hijas de la Caridad, que no querían ser monjas, pero lo parecían.
Primero fueron siete y, al poco tiempo, eran 12. Vicente de Paúl escribió su Reglamento. Y Luisa fue la Superiora y la formadora, la que enseñaba esta nueva manera de vivir la vida cristiana a las que entraban. Las Hijas de la Caridad fueron aprobadas por el arzobispo de París, en 1655.
Últimos días y legado
El 4 de febrero de 1660, Luisa se puso enferma y ya se dio cuenta de que era la última enfermedad. Llegó hasta ella un padre Paúl que la confortó con el auxilio de Dios. Ella ofreció toda su vida al Señor y murió santamente el 15 de marzo de 1660. San Vicente murió en septiembre del mismo año.
Fue canonizada por Pío XI, el 11 de marzo de 1934.
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