Beata María Eugenia Milleret,
Virgen
- 10 de marzo
María Eugenia nació en Metz (Francia) el 25 de agosto de 1817, en el seno de una familia rica que no creía en Dios. Aun así, fue bautizada en la capilla del castillo de su padre. Recibió la educación propia de una señorita de su tiempo, pero sin formación religiosa. Hizo la Primera Comunión a los 10 años, probablemente por costumbre, sin preparación catequética. Sin embargo, aquel día experimentó algo profundo: se sintió muy pequeña ante la grandeza de Dios.
Pruebas familiares y soledad
La situación familiar cambió drásticamente: su padre perdió su fortuna y, tras continuas discusiones, sus padres se separaron. Su hermano se fue con el padre y ella se trasladó a París con su madre. A los quince años quedó huérfana al morir su madre de cólera en pocas horas. Fue confiada primero a una amiga de su padre y luego a unas tías que, aunque bien intencionadas, no supieron orientarla adecuadamente.

Encuentro decisivo con la fe
A los 19 años asistió a unas conferencias de Cuaresma en la catedral, predicadas por el Padre Enrique Lacordaire. Allí sintió un llamado interior que fortaleció su fe. Percibió que Dios la invitaba a realizar algo grande. Al año siguiente conoció al Padre Combalot, quien soñaba con fundar una Congregación para transformar el mundo mediante la educación de la mujer. Tras confesarse con él, decidieron iniciar juntos esa obra.
Nacimiento de la Asunción
El 30 de abril de 1839 comenzaron dos jóvenes la vida en comunidad; pronto se unieron otras dos. El Padre Combalot partió a Roma y ellas quedaron bajo la dirección del Arzobispo de París, quien autorizó la fundación de un colegio en Auteuil. Así nació la Congregación de Religiosas de la Asunción.
Expansión y aprobación pontificia
Más jóvenes se sumaron al proyecto, lo que llevó a abrir nuevas casas y colegios en El Cabo (África del Sur), Inglaterra y Sedán (Francia). En 1888, el Papa León XIII aprobó las Constituciones de la Congregación.
Últimos años y beatificación
Tras una vida de entrega incansable, María Eugenia murió en paz el 10 de marzo de 1898. Fue beatificada por Pablo VI el 9 de febrero de 1975.
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