La Basílica de María Auxiliadora

Construcción y dedicación

La Basílica de María Auxiliadora fue construida en honor a la Virgen a la que San Juan Bosco tuvo gran devoción. La advocación de María Auxiliadora celebra su festividad el día 24 de mayo. Se encuentra en el barrio de Valdocco de la ciudad de Turín (Italia). Es conocida como la Iglesia Madre de la congregación salesiana y de la que parten cada año los misioneros para todo el mundo.

Se construyó con grandes problemas económicos entre 1863 y 1868, pero Don Bosco con ayuda de sus muchachos del Oratorio Salesiano y de la generosidad de la población de Turín logró concluir la obra. Don Bosco aseguró siempre que el dinero conseguido para la construcción del santuario venía de la Providencia y, en sus propias palabras, dijo también: “No hay en el templo un ladrillo que no sea señal de alguna gracia de María Auxiliadora”.

La dedicación del Templo a María Auxiliadora, que dio inicio un 27 de octubre de 1868, duró por nueve días; los devotos que asistieron a dicho acontecimiento decían que aquello era patente que María Auxiliadora se había construido su propia casa.

El 9 de junio de 1868 se consagraba el santuario de María Auxiliadora. A las 10:30 horas, subió al altar mayor, para celebrar la primera misa el arzobispo de Turín monseñor Riccardi. A continuación celebró misa Don Bosco. En la iglesia había 1.200 jóvenes.

En ella se encuentran los cuerpos de San Juan Bosco, Santo Domingo Savio, Santa María Mazzarello, Beato Miguel Rúa y Beato Felipe Rinaldi.

En 1938 se terminó la ampliación que consta del presbiterio con la segunda cúpula, de las dos grandes capillas laterales y del nuevo altar de San Juan Bosco con la urna que contiene su cuerpo. El 28 de junio de 1911 fue elevada a la dignidad de Basílica menor.

La cripta

Junto a la capilla de Santa María Mazzarello hay una escalera que lleva a la cripta o capilla de las reliquias donde se pueden encontrar una gran colección de reliquias. Destaca un trozo del madero de la santa cruz que se conserva en un relicario de alabastro. También destaca un pañuelo manchado de sangre y otros objetos de los mártires salesianos: San Luis Versiglia y San Calixto Caravario.

Una de las capillas de la cripta, llamada de la aparición, está dedicada al sueño-visión que tuvo Don Bosco en 1844 en el que la Virgen María le mostró los inicios y el desarrollo futuro de su obra, así como el lugar donde debía construirse la iglesia.

Se encuentran también en dos altares laterales, los restos de los beatos Miguel Rúa y Felipe Rinaldi, primer y tercer sucesor de San Juan Bosco respectivamente.

Pintura de María Auxiliadora

La pintura de María Auxiliadora, que se puede apreciar en el Altar Mayor mide siete metros de altura. Es producto de la inspiración de Don Bosco y realizado por el pintor Tomás Lorenzone. El cuadro se inició en 1865 y fue terminado tres años más tarde.

La idea original de Don Bosco era que estuviese en dicha pintura todos los coros de los santos: mártires, vírgenes, confesores, etc.; sin embargo, el artista tuvo que disuadirlo pues sería casi imposible realizar dicha obra por el tamaño que requeriría; es así como decidió que se pintara tal como la vemos hoy.

En el centro de la pintura se encuentra la Virgen en un mar de luces y de majestad. Está rodeada de ángeles, los cuales la saludan como Reina de todo lo creado. En su mano derecha sostiene el centro, que es símbolo de su gran poder, mientras que con la izquierda sostiene al niño Jesús, quien tiene los brazos abiertos ofreciendo de esta manera su gracia y su misericordia a quien recurre a su augusta Madre. Viste una túnica de color rosa ceñido por una faja y porta un gran manto azul con el cual puede envolverse. Su cabello está suelto y lleva sobre su cabeza una corona ducal con una cruz al frente. Rodea también a su cabeza una diadema con doce estrellas. Sobre ella se posa el Espíritu Santo en forma de paloma, sobre la cual está un triángulo equilátero, que identifica a Dios Padre. Flanquean a la Virgen los Apóstoles, que pueden identificarse al observar los instrumentos de su martirio. A los pues de la Virgen se pueden identificar a los Príncipes de los Apóstoles. Están incluidos también los evangelistas. A lo lejos se identifica la ciudad de Turín, con la Basílica a Ella dedicada.

Cuando el artista mostró a San Juan Bosco la obra terminada, le dijo emocionado que al pintar el rostro de la Virgen sentía cómo una mano lo iba guiando. Por ello, la faz de María Auxiliadora tenía un aire lleno de belleza celestial. Mirar este cuadro es contemplar un gigantesco dinamismo eclesial. Allí está la Madre de la iglesia, la Madre de los creyentes, la protectora de la juventud, la triunfadora de las herejías, la abogada de los seguidores de Cristo, la Auxiliadora del pueblo cristiano, la inspiración de San Juan Bosco.


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