Muchas veces escuchamos o leemos que hay quienes dicen «Yo rezo todos los días» y otros cuentan «yo oro cada noche», y entonces surge la duda: ¿qué diferencia hay entre orar y rezar?
A partir de esta pregunta surgió la inquietud de buscar e indagar un poco en internet y de preguntar a algunos amigos sacerdotes sobre esta diferencia. Si vemos en el diccionario de la Real Academia Española, la definición de ambas palabras nos las presenta como sinónimos y entonces… ¿existe alguna diferencia?
Pues bien, podemos ver que sí hay una diferencia entre los términos «orar» y «rezar», aunque también se nos hace la observación de que esta pequeña diferencia puede ser motivo de discusión.
En la página católica ENCUENTRA leemos que:
La oración es la elevación del espíritu hacia Dios. Se puede orar de muchas maneras: en silencio, con cantos, con trabajo, con acciones. El rezo puede considerarse como la oración vocal.
¿Pudiste notar cuál es la diferencia entre los términos? Pues ahora te la explico.
Orar es ese diálogo que tenemos con Dios de manera muy personal, dentro de nosotros; es cuando le contamos y le expresamos todas aquellas cosas que llevamos en el corazón, pero de manera silenciosa, en nuestra mente. Recordemos que a Dios le gusta mucho que le platiquemos y que le contemos todo lo que ocurre en nuestra vida. Pues bien, cada vez que lo hacemos, estamos orando; estamos usando nuestras propias palabras para decirle cómo nos sentimos, para darle gracias por todo lo que nos ha dado o para pedirle su ayuda en algo que necesitamos o en algún problema que atravesamos.

Fijémonos en dos puntos muy importantes:
Cuando oramos, lo hacemos de manera individual y personal, porque solamente nosotros sabemos, en nuestra mente, lo que estamos platicando con Dios. Al orar utilizamos nuestras propias palabras, tal y como nacen en nuestro corazón.
Ahora bien, rezar es realizar una oración en voz alta; es una oración que se puede hacer en grupo, con nuestra comunidad, con nuestra pastoral, etc. Rezamos cada vez que expresamos con nuestra voz lo que deseamos decirle a Dios. Aquí podemos ver que rezamos cuando en grupo recitamos el Santo Rosario; cuando en la misa recitamos el Padrenuestro; cuando participamos en el rezo del Santo Vía Crucis con nuestra comunidad. Incluso podríamos decir que rezamos cada vez que repetimos una oración previamente escrita, como el Avemaría, la Salve, etc., y las decimos en voz alta.
Pero entonces… ¿cuál de las dos es mejor? ¿orar o rezar?
En realidad, para poder rezar de manera apropiada y estar preparados para ello, es bueno tener un momento de oración, de meditación, que prepare nuestro corazón y nos permita rezar junto a nuestros hermanos, entregados a ese momento de comunicación con Dios. Esto quiere decir que no existe una forma mejor que la otra; ambas son apropiadas según el momento y la necesidad de cada uno de nosotros.
Ahora yo te invito a ti, que lees este pequeño escrito, a que ores. Ora con todo tu corazón a nuestro Señor, a nuestra Santa Madre; ora cuando te despiertes, mientras te cepillas los dientes; ora a lo largo del día, mientras viajas en el bus, mientras comes. Ora a Dios y cuéntale todo eso que necesitas decirle; platícale de lo que haces en tu trabajo, de lo que ves en la calle, de cómo te sientes en ese momento.
Ora cuando cae la noche, antes de dormir; ora para darle gracias por el día que te ha dado, por todo lo bueno y lo malo que has recibido. Y no olvides rezar con tu comunidad; rezar con seguridad y confianza cuando asistas a misa; cuando participes de la Hora Santa o del rezo del Santo Rosario. Recuerda: puedes orar, puedes rezar en cualquier momento y en cualquier lugar; basta con que lo hagas de todo corazón.
Descubre más desde Parroquia El Espíritu Santo
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
