A Jesús Nazareno

Oh, dulce y amado Padre mío, ¡Jesús Nazareno!, al considerar tu amor y la bondad con que me has acogido en este día, un grito de gratitud se escapa de mis labios y el recuerdo de tus misericordias embargan mi alma.

Por ganas mi amor bajaste a la tierra y sufriste toda clase de penas, trabajos y muerte de cruz. Por mí también llegando al colmo de todas las bondades, te quedaste en el Santísimo Sacramento del altar, queriendo ser nuestro manjar, consuelo y perpetuo compañero.

¿Qué más?, por nuestro amor te presentas en esa imagen coronada de espinas, atado con duros cordeles y vestido con hábito de humildad y de paciencia.

¡Gracias Señor por todo!, y a fin de corresponder a tus favores, te pido la gracia de cumplir siempre tu ley, imitar tus virtudes y vivir y morir en tu amor. Amén.


Descubre más desde Parroquia El Espíritu Santo

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario