Dolores internos del Sagrado Corazón de Jesús,
Festividad
- 25 de agosto
La advocación de los Dolores Internos del Sagrado Corazón de Jesús surge en Guatemala en el siglo XIX, gracias a la experiencia mística de la Beata Madre Encarnación Rosal (1820-1886), religiosa bethlemita. Durante una adoración nocturna en el Jueves Santo de 1857, ella pidió a Jesús participar de sus sufrimientos en el Huerto de Getsemaní. En respuesta, el Señor le reveló no solo sus sufrimientos visibles de la Pasión, sino también los dolores más íntimos y ocultos de su Corazón, aquellos que habían herido profundamente su alma.
El sentido espiritual
Estos dolores internos se refieren a las penas invisibles que experimentó Jesús, divididos en:
Los dardos alrededor:
- Las herejías esparcidas por todo el mundo,
- Ver a su eterno Padre gravemente ofendido,
- La apostasía de los malos cristianos,
- El olvido de sus beneficios,
- El desprecio de sus gracias y sacramentos,
- La frialdad e indiferencia de los suyos,
- La poca implicación de su fe en la vida diaria de muchos que dicen ser sus amigos.
Los dardos en el centro:
- El escándalo y sacrilegio de los malos sacerdotes,
- El violar sus votos las esposas de Cristo
- La persecución de los justos.
La devoción busca unir al creyente con el Corazón de Cristo en esa dimensión profunda y escondida, consolando al Señor con amor, reparación y fidelidad.

Institución de la fiesta en Guatemala
Sor Encarnación Rosal, movida por estas revelaciones, instituyó la fiesta de los Dolores Internos del Sagrado Corazón de Jesús dentro de la espiritualidad bethlemita. Desde entonces, esta práctica se difundió en Guatemala como una manera de honrar al Señor en su dimensión más íntima de sufrimiento redentor. La Iglesia local apoyó la propagación de esta devoción, reconociendo en ella un camino de santidad y reparación.
La celebración litúrgica
La fiesta se celebra con:
- Eucaristía solemne en honor al Sagrado Corazón.
- Adoración al Santísimo Sacramento, recordando el contexto en que surgió la revelación.
- Oraciones de reparación y meditación sobre los dolores interiores de Cristo.
De esta manera, los fieles buscan consolar el Corazón de Jesús, acompañándolo en su entrega de amor.
Actualidad de la devoción
Hoy, los Dolores Internos del Sagrado Corazón de Jesús siguen siendo una devoción viva en Guatemala, especialmente en comunidades vinculadas a las Hermanas Bethlemitas y a la obra de la Beata Encarnación Rosal. Esta espiritualidad invita a todos los cristianos a mirar más allá de lo visible, para adentrarse en la profundidad del amor de Cristo que sufre por salvar al mundo.
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