San Pascual Baylón,
Religioso
- 17 de mayo
Torrehermosa (Zaragoza) es el pueblo donde nació San Pascual el 16 de mayo de 1540. De sus padres aprendió a amar a Dios y a tener siempre caridad con los pobres, valores que marcaron profundamente toda su vida desde sus primeros años.
Pastor y hombre de oración
Aprendió el oficio de pastor y a él se dedicó hasta los 20 años. Mientras pastoreaba el rebaño tenía tiempo suficiente para rezar, y en el campo y en la montaña encontraba motivos para dar gracias a Dios y alabarlo por sus obras. Se grabó una imagen de la Virgen María en su bastón y, cuando oía las campanas del pueblo cercano, se arrodillaba para unirse a la Misa que se celebraba, manteniendo siempre una profunda devoción a la Eucaristía.
Vida franciscana en humildad y servicio
Entró en la orden franciscana en 1564 en Monforte del Cid (Alicante) y pasó por varios conventos hasta llegar al de Villareal (Castellón). Su trabajo en la comunidad era siempre el servicio de sus hermanos franciscanos, ocupándose de los cargos más humildes y mostrando una disponibilidad constante para ayudar en todo lo que fuera necesario.
Un corazón que transmitía paz
Era muy entregado a la oración y a la penitencia, pero también muy dulce y servicial con los demás. Quienes hablaban con él terminaban con una gran paz en el alma, pues sabía aconsejar, calmar y animar a cualquiera que tuviera alguna preocupación, llegando incluso a ser superior de la comunidad en dos ocasiones y Maestro de frailes jóvenes, a pesar de no ser sacerdote.

Una misión entre dificultades
En 1576 el superior provincial le mandó ir a París para llevar al Padre General unos documentos importantes, en un tiempo en que Francia vivía una guerra entre católicos y protestantes. Fray Pascual cumplió su misión con fidelidad, aunque tuvo que enfrentar muchos peligros e incluso fue apaleado en dos ocasiones, lo cual asumió con alegría por considerarlo una forma de compartir el sufrimiento por Jesús.
Sabiduría nacida de la oración
Aprendió solo a leer y escribir, y era tal su ingenio que incluso los predicadores franciscanos le pedían consejo y temas para predicar. Él sacaba toda su ciencia de Dios por medio de su oración continua, lo que también se reflejaba en hechos admirables como curaciones, visiones de muertes próximas y multiplicación de alimentos.
Una muerte que confirmó su santidad
Pudo conocer la fecha de su muerte y se preparó para ella con gran alegría. Cuando el dolor y la falta de respiración aumentaron, pidió los Santos Sacramentos y, al enterarse los habitantes del pueblo, acudieron al convento para rezar por él. Murió el 17 de mayo de 1592, y durante tres días el pueblo entero acudió para despedir su cuerpo y conservar reliquias de su hábito, proclamándolo santo desde ese momento. Fue canonizado por Alejandro VIII en 1690 y León XIII lo declaró patrono de los Congresos Eucarísticos.
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