Beato Angélico de Fiésole,
Sacerdote
- 18 de febrero
El Beato Angélico no se llamaba así. Su nombre era Juan de Fiésole y, antes de ser dominico, se llamaba Guido di Piero. Le dieron el nombre de Angélico por su estilo como pintor. Porque el Beato Angélico era pintor, un gran pintor, uno de los más grandes de toda la historia. Todos los grandes museos del mundo tienen algún cuadro suyo y los que no lo tienen desearían tenerlo. Tú también habrás visto alguna pintura suya en los libros, seguro.
Vocación artística desde joven
El Beato Angélico nació en un pueblecito italiano de la región de Toscana, cerca de Florencia, hacia el año 1400. Muy pronto se despertó en él el gusto por la pintura y, como tenía una buena educación religiosa, eligió para sus obras los temas religiosos. Lo primero que pintó, y que ha llegado hasta hoy, es una Virgen María con el Niño Jesús en sus brazos. Está guardado en un museo de Estados Unidos.
El llamado a la vida dominica
Tenía un hermano mayor que era dominico, fray Benito. Eso, y su inclinación natural hacia lo religioso, lo llevó a pedir su entrada en el convento de los dominicos de Fiésole. No era un sitio cualquiera, sino uno de los pocos conventos donde se intentaba vivir la vida religiosa como la había pensado el fundador, santo Domingo de Guzmán (8 de agosto). El superior del convento era entonces el futuro san Antonino de Florencia (10 de mayo). Al entrar en el convento tomó el nombre de fray Juan. Comenzó los estudios para ser sacerdote y nunca dejó de pintar. Pintó para su convento, para los conventos de dominicos de Florencia y realizó varias pinturas para el Vaticano.

Pintar como forma de predicar
Todo lo que pintaba era siempre de temas religiosos: la Virgen, la Anunciación, Jesús Crucificado, el Cielo y los santos. Esa era su manera de predicar.
El convento de San Marcos
Los dominicos de Florencia recibieron como regalo un convento antiguo y fray Juan pintó en él sin parar durante varios años. Sus pinturas están en la iglesia, en el claustro, en las salas y en todas las habitaciones de los frailes. Visitar hoy aquel convento, el Museo de San Marcos, es una auténtica delicia: parece que uno pasea por el mismo cielo. Un detalle curioso es que en casi todos sus cuadros aparece, en una esquina, santo Domingo de Guzmán, rezando o contemplando la escena principal, ya sea el Señor o la Virgen. Fray Juan veía a su santo fundador presente en los grandes misterios de la fe.
Últimos años y reconocimiento
En 1454 fue a Roma para pintar en el convento de los dominicos de Santa María y allí falleció con fama de santidad el 18 de febrero de 1455. Aunque todo el mundo lo llamaba Beato, no lo fue oficialmente hasta el 25 de junio de 1983. Es el Patrono de los artistas, especialmente de los pintores.
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