San Claudio de La Colombière

San Claudio de La Colombière,
Sacerdote

  • 15 de febrero

Había nacido el 2 de febrero de 1641 en San Sinforiano de Ozon (Francia) y a los dos años su familia se trasladó cerca de Lyon. Allí el pequeño Claudio pudo ingresar en el colegio de los jesuitas de la ciudad. En ese ambiente comenzó a vivir intensamente su vida cristiana, pues se apuntó a la Congregación Mariana, donde los niños y jóvenes del colegio realizaban toda clase de buenas obras en honor de la Virgen María.

La vocación jesuita

Cuando iba a cumplir 18 años pidió su entrada en la Compañía de Jesús, para ser un santo jesuita, tal como decía él. Se le dio el permiso y entró en el noviciado. Cuando lo terminó, comenzó los estudios para ser sacerdote.

Una promesa tomada en serio

Su madre, poco antes de morir, le dijo que tenía que ser un jesuita santo. Él se lo tomó muy en serio y procuró cumplir durante toda su vida con ese buen deseo de su madre.

Sacerdote en Lyon

Fue enviado a París para estudiar teología, la ciencia de Dios. Llegó muy contento a la ciudad. En 1669 fue ordenado sacerdote y su primer destino fue el colegio de Lyon, donde había comenzado a conocer a los jesuitas. Allí se encargó también de la Congregación Mariana, haciendo con los niños y jóvenes todo lo bueno que sus maestros habían hecho con él. En Lyon tuvo que hacer un mes de Ejercicios Espirituales, que le sirvieron para esforzarse aún más en cumplir su propósito: tenía que ser santo.

Paray-le-Monial y el Corazón de Jesús

Lo trasladaron a Paray-le-Monial, donde vivía una monja salesa, Margarita María Alacoque, futura santa, que recibía las apariciones del Señor en las que le hablaba del amor que tenía a los hombres y de la necesidad de celebrar una fiesta en honor del Corazón de Jesús. El Padre Claudio escuchó y confesó a Margarita María, y la animó a seguir siempre con buen ánimo. Él mismo se hizo devoto del Sagrado Corazón de Jesús y procuró extender esta devoción: hablaba de ella, la comentaba con conocidos y escribía cartas, haciendo todo lo que podía.

Pruebas en Inglaterra

Al cabo de año y medio en Paray fue enviado a Inglaterra como predicador de la duquesa de York, que era católica. Tuvo mucho que sufrir como predicador católico en un país protestante, pero con prudencia y paciencia fue superando las pruebas, hasta que lo acusaron de intentar convertir a los protestantes en católicos. Fue llevado a la cárcel y, por las malas condiciones, enfermó gravemente, hasta casi morir. Para evitar su muerte fue expulsado de Inglaterra y devuelto a Francia. Allí continuó predicando la devoción al Corazón de Jesús.

Últimos años y santidad

Su enfermedad se agravó mucho y murió el 15 de febrero de 1682, a los 41 años. Fue proclamado santo el 31 de mayo de 1992 por san Juan Pablo II.


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