Santa María Crucificada di Rosa,
Virgen
- 15 de diciembre
María nació en una familia noble en Brescia (Italia) el 6 de noviembre de 1813. Fue educada por su madre y maestros particulares, recibiendo una excelente formación en conocimientos y valores cristianos.
Una confianza total en la Virgen
A los 11 años perdió a su madre, y desde entonces se encomendó a la Virgen María como verdadera madre. Su deseo era vivir como ella: llevar a Jesús a todos, ofrecer su vida por Él y entregarse completamente a Dios.
Educación y decisión vocacional
Estudió durante siete años con las monjas de la Visitación, donde destacó por su buen comportamiento, su oración constante y sus sacrificios ofrecidos a Dios. Hizo una promesa al Señor: sería totalmente suya y no se casaría, dedicando toda su vida a Él.
Servicio y caridad desde joven
Por cinco años ayudó a su padre en la administración de una gran finca. Allí cuidaba de los trabajadores, promovía su formación cristiana y se aseguraba de que sus hijos asistieran al colegio. Además, colaboraba en la parroquia y animaba a las jóvenes a vivir con fe y bondad.

Nacimiento de una gran obra
Durante una epidemia de cólera, María se entregó heroicamente al cuidado de los enfermos. Su ejemplo inspiró a otras jóvenes, y así nació la Congregación de las Esclavas de la Caridad el 20 de febrero de 1840, cuando ella tenía 26 años. Pronto fueron llamadas a servir en distintos hospitales, incluso fuera de Italia, como en Yugoslavia y Albania.
Coraje en tiempos difíciles
Cuando Brescia fue rodeada por el ejército francés, María y las Esclavas mostraron una valentía admirable al atender a los heridos y recogerlos del campo de batalla, sin miedo y con un amor inmenso.
Aprobación papal
María realizó muchos viajes y habló con autoridades de la Iglesia para lograr la aprobación de su Congregación. Finalmente, el 8 de abril de 1851, el Papa Beato Pío IX firmó el documento oficial reconociendo a las Esclavas de la Caridad.
Últimos días y santidad
Mientras hacía un retiro espiritual, enfermó y fue trasladada a Brescia. Falleció pocos días después, el 15 de diciembre de 1855. Fue proclamada santa por el Papa Pío XII el 12 de junio de 1954.
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