📖 PRIMERA LECTURA
Libro de los Hechos de los Apóstoles (2, 36-41)
El día de Pentecostés, dijo Pedro a los judíos: “Sepa todo Israel, con absoluta certeza, que Dios ha constituido Señor y Mesías al mismo Jesús, a quien ustedes han crucificado”. Estas palabras les llegaron al corazón y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: “¿Qué tenemos que hacer, hermanos?” Pedro les contestó: “Arrepiéntanse y bautícense en el nombre de Jesucristo, para el perdón de sus pecados y recibirán el Espíritu Santo. Porque las promesas de Dios valen para ustedes y para sus hijos y también para todos los paganos que el Señor, Dios nuestro, quiera llamar, aunque estén lejos”.
Con éstas y otras muchas razones los instaba y exhortaba, diciéndoles: “Pónganse a salvo de este mundo corrompido”. Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unas tres mil personas.
📖 SALMO RESPONSORIAL
En el Señor está nuestra esperanza. Aleluya.
Sincera es la palabra del Señor y todas sus acciones son leales. El ama la justicia y el derecho, la tierra llena está de sus bondades.
Cuida el Señor de aquellos que lo temen y en su bondad confían; los salva de la muerte y en épocas de hambre les da vida.
En el Señor está nuestra esperanza, pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo. Muéstrate bondadoso con nosotros, puesto que en ti, Señor, hemos confiado.
📖 EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Juan (20, 11-18)
El día de la resurrección, María se había quedado llorando junto al sepulcro de Jesús. Sin dejar de llorar, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados en el lugar donde había estado el cuerpo de Jesús, uno en la cabecera y el otro junto a los pies. Los ángeles le preguntaron: “¿Por qué estás llorando, mujer?” Ella les contestó: “Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo habrán puesto”.
Dicho esto, miró hacia atrás y vio a Jesús de pie, pero no sabía que era Jesús. Entonces él le dijo: “Mujer, ¿por qué estás llorando? ¿A quién buscas?” Ella, creyendo que era el jardinero, le respondió: “Señor, si tú te lo llevaste, dime dónde lo has puesto”. Jesús le dijo: “¡María!” Ella se volvió y exclamó: “¡Rabuní!”, que en hebreo significa ‘maestro’. Jesús le dijo: “Déjame ya, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: ‘Subo a mi Padre y su Padre, a mi Dios y su Dios’”. María Magdalena se fue a ver a los discípulos para decirles que había visto al Señor y para darles su mensaje.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

✒️REFLEXIÓN. He visto al Señor
La resurrección de Jesús sorprende a María de tal manera que al principio no lo reconoce. El aspecto glorioso del resucitado es distinto no lo reconoce. El aspecto glorioso del resucitado es distinto del que murió en la cruz. Ella se agarra a Él, pero Jesús la envía a confirmar su resurrección, ante las dudas y miedos de los discípulos.
En su memoria tienen la imagen del Jesús dolorido, crucificado. Esta imagen no coincide con la del resucitado, alegre y vuelto a la vida. La nueva presencia del resucitado es gloriosa, y por ello no es reconocible. Sin embargo, cuando lo reconoce, lo confirman sus palabras: “He visto al Señor”. No duda, es algo claro y real. Deja tus dudas, abre los ojos y reconocer cerca al Resucitado, mírale desde tu corazón, Él vive.
🙏🏼 ORACIÓN
Jesús resucitado, no dejes de pronunciar mi nombre como un código que me saque de la oscuridad y me conduzca a la luz.
Aunque en mi búsqueda no pueda encontrarte, nunca dejes de estar a mi lado. Amén.
Buenos días 😊
San Juan Bosco, ruega por nosotros.
Santo Domingo Savio, ruega por nosotros.
😇 SANTO DEL DÍA
San Juan Bautista de la Salle
07 de abril
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