Domingo, 29 de marzo de 2026

📖 PRIMERA LECTURA

Libro del profeta Isaías (50, 4-7)

En aquel entonces, dijo Isaías: “El Señor me ha dado una lengua experta, para que pueda confortar al abatido con palabras de aliento.

Mañana tras mañana, el Señor despierta mi oído, para que escuche yo, como discípulo. El Señor Dios me ha hecho oír sus palabras y yo no he opuesto resistencia ni me he echado para atrás. Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que me tiraban de la barba. No aparté mi rostro de los insultos y salivazos. Pero el Señor me ayuda, por eso no quedaré confundido, por eso endureció mi rostro como roca y sé que no quedaré avergonzado”.

📖 SALMO RESPONSORIAL

 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Todos los que me ven, de mí se burlan; me hacen gestos y dicen: “Confiaba en el Señor, pues que él lo salve; si de veras lo ama, que lo libre”.

Los malvados me cercan por doquiera como rabiosos perros. Mis manos y mis pies han taladrado y se pueden contar todos mis huesos.

Reparten entre sí mis vestiduras y se juegan mi túnica a los dados. Señor, auxilio mío, ven y ayúdame, no te quedes de mí tan alejado.

Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré. Fieles del Señor, alábenlo; glorifícalo, linaje de Jacob; témelo, estirpe de Israel.

📖 SEGUNDA LECTURA

Carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (2, 6-11)

Cristo, siendo Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina, sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de siervo, y se hizo semejante a los hombres. Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que, al nombre de Jesús, todos doblen la rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

📖 EVANGELIO
Pasión de nuestro Señor Jesucristo Según san Mateo (7, 11-54) (Forma breve)

C. En aquel tiempo, Jesús compareció ante el procurador Poncio Pilato, quien le preguntó:
S. “¡Eres tú el rey de los judíos?”.
C. Jesús respondió:
+. “Tú lo has dicho”.
C. Pero nada respondió a las acusaciones que le hacían los sumos sacerdotes y los ancianos. Entonces le dijo Pilato:
S. “¿No oyes todo lo que dicen contra ti?”
C. Pero Él nada respondió, hasta el punto de que el procurador se quedó muy extrañado. Con ocasión de la fiesta de la Pascua, el procurador solía conceder a la multitud la libertad del preso que quisieran. Tenía entonces un famoso preso, llamado Barrabás. Dijo, pues, Pilato a los ahí reunidos:
S. “¿A quién quieren que les deje en libertad: a Barrabás o a Jesús, que se dice el Mesías?”.
C. Pilato sabía que se lo habían entregado por envidia. Estando él sentado en el tribunal, su mujer mandó decirle:
S. “No te metas con ese hombre justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por su causa”.
C. Mientras tanto, los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la muchedumbre de que pidieran la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. Así, cuando el procurador les preguntó:
S. “¿A cuál de los dos quieren que les suelte?”.
C. Ellos respondieron:
S. “A Barrabás”.
C. Pilato les dijo:
S. “¿Y que voy a hacer con Jesús, que se dice el Mesías?”.
C. Respondieron todos:
S. “¡Crucifícalo!”.
C. Pilato pregunto:
S. “Pero ¿qué mal ha hecho?”.
C. Mas ellos seguían gritando cada vez con más fuerza:
S. “¡Crucifícalo!”.
C. Entonces Pilato, viendo que nada conseguía y que creía el tumulto, pidió agua y se lavó las manos ante el pueblo, diciendo:
S. “Yo no me hago responsable de la muerte de este hombre justo. Allá ustedes”:
C. Todo el pueblo respondió:
S. “¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos”.
C. Entonces Pilato puso en libertad a Barrabás. En cambio a Jesús lo hizo azotar y lo entregó para que lo crucificaran. Los soldados del procurador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de Él a todo el batallón. Lo desnudaron, le echaron encima un manto de púrpura, trenzaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza; le pusieron una caña en su mano derecha, y arrodillándose ante Él, se burlaban diciendo:
S. “¡Viva el rey de los judíos!”.
C. Y le escupían. Luego, quitándole la caña, lo golpeaban con ella en la cabeza. Después de que se burlaron de Él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y lo llevaron a crucificar. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo obligaron a llevar la cruz. Al llegar a un lugar llamado Gólgota, es decir, “Lugar de la Calavera”, le dieron a beber a Jesús vino mezclado con hiel; Él lo probó pero no lo quiso beber. Los que lo crucificaron se repartieron sus vestidos, echando suertes, y se quedaron sentados ahí para custodiarlo. Sobre su cabeza pusieron por escrito la causa de su condena: “Este es Jesús, el rey de los judíos”. Juntamente con Él, crucificaron a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Los que pasaban por ahí lo insultaban moviendo la cabeza y gritándole:
S. “Tú, que destruyes el templo y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz”.
C. También se burlaban de Él los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, diciendo:
S. “Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo. Si es el rey de Israel, que baje de la cruz y creeremos en Él. Ha puesto su confianza en Dios, que Dios lo salve ahora, si es que de verdad lo ama, pues Él ha dicho: ‘Soy el Hijo de Dios’”.
C. Hasta los ladrones que estaban crucificados a su lado lo injuriaban. Desde el mediodía hasta las tres de la tarde, se oscureció toda aquella tierra. Y alrededor de las tres, Jesús exclamó con fuerte voz:
+. “Elí, Elí, ¿lemá sabactaní?”
C. Que quiere decir: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. Algunos de los presentes, al oírlo, decían:
S. “Déjalo. Vamos a ver si viene Elías a salvarlo”.
C. Entonces Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, expiró.

Aquí todos se arrodillan y guardan silencio por unos instantes.

Entonces el velo del templo se rasgó en dos partes, de arriba abajo, la tierra tembló y las rocas se partieron. Se abrieron los sepulcros y resucitaron muchos justos que habían muerto, y después de la resurrección de Jesús, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a mucha gente. Por su parte, el oficial y los que estaban con él custodiando a Jesús, al ver el terremoto y las cosas que ocurrían, se llenaron de un gran temor y dijeron:
S. “Verdaderamente este era el Hijo de Dios”.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesianos, Salesiano, Guatemala, Católico, Evangelio, Diario,

✒️REFLEXIÓN. La pasión y muerte de Jesús

La pasión empieza en Mateo con la Última Cena, el anuncio de la traición de Judas, las palabras sobre el pan y el vino y la advertencia a Pedro sobre su negación. Sigue con la oración en el huerto, la traición de Judas, la detención, las negaciones de Pedro, el juicio ante las autoridades, la condena a muerte y el camino hacia el Gólgota.

Finaliza con la muerte de Jesús y la sepultura de su cuerpo por parte de José de Arimatea.

🙏🏼 ORACIÓN

Hoy quiero darte gracias, Señor Jesús, por todo lo que haces por mí; te pido perdón por todas las veces que te he negado, o me he alejado de ti.

Ayúdame a seguirte con alegría, poniendo en práctica tu amor en el seno de mi familia. Amén.

Buenos días 😊

María, Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.
San Juan Bosco, ruega por nosotros.
Santo Domingo Savio, ruega por nosotros.

😇 SANTO DEL DÍA


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