📖 PRIMERA LECTURA
Libro del profeta Oseas (6, 1-6)
Esto dice el Señor: “En su aflicción, mi pueblo me buscará y se dirán unos a otros: ‘Vengan, volvámonos al Señor; él nos ha desgarrado y él nos curará; él nos ha herido y él nos vendará. En dos días nos devolverá la vida, y al tercero, nos levantará y viviremos en su presencia. Esforcémonos por conocer al Señor; tan cierta como la aurora es su aparición y su juicio surge como la luz; bajará sobre nosotros como lluvia temprana, como lluvia de primavera que empapa la tierra’. ¿Qué voy a hacer contigo, Efraín? ¿Qué voy a hacer contigo, Judá? Su amor es nube mañanera, es rocío matinal que se evapora.
Por eso los he azotado por medio de los profetas y les he dado muerte con mis palabras. Porque yo quiero misericordia y no sacrificios, conocimiento de Dios, más que holocaustos”.
📖 SALMO RESPONSORIAL
Misericordia quiero, no sacrificios, dice el Señor.
Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas. Lávame bien de todos mis delitos, y purifícame de mis pecados.
Tú, Señor, no te complaces en los sacrificios y si te ofreciera un holocausto, no te agradaría. Un corazón contrito te presento, y a un corazón contrito, tú nunca lo desprecias.
Señor, por tu bondad, apiádate de Sión, edifica de nuevo sus murallas. Te agradarán entonces los sacrificios justos, ofrendas y holocaustos.
📖 EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Lucas (18, 9-14)
En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola sobre algunos que se tenían por buenos y despreciaban a los demás: “Dos hombres subieron al templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: ‘Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos y adúlteros; tampoco soy como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todas mis ganancias’.
El publicano, en cambio, se quedó lejos y no se atrevía a levantar los ojos al cielo. Lo único que hacía era golpearse el pecho, diciendo: ‘Dios mío, apiádate de mí, que soy un pecador’. Pues bien, yo les aseguro que éste bajó a su casa justificado y aquél no; porque todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

✒️REFLEXIÓN. La salvación del pecador
¿Qué hizo que el publicano pecador regresara a su casa “justificado”? Solo una cosa, el reconocimiento de que nada podía hacer. Consciente de su situación pecadora y de su imposibilidad de ser justificado por sí mismo se confía a la misericordia de Dios, sin excusas ni pretensiones: “Apiádate de mí”.
Por otra parte, el fariseo religioso, preocupado por cumplir la ley de Dios hasta en el más mínimo detalle, ha caído en una gran trampa: en la ilusión de creer que por aquello que hace y por sus propios méritos puede alcanzar la salvación. Cuando se pretende ‘ganar’ la salvación por las propias obras, se olvida que esta es ante todo regalo gratuito e inmerecido de parte de Dios, y se cae en la arrogancia. Esa vanagloria impide aceptar la gracia de la justificación. Estos dos personajes se nos presentan como modelo para nosotros, ¿cuál actitud estamos teniendo?
🙏🏼 ORACIÓN
Querido Jesús, siembra en mi vida la linda semilla de la oración. Que sea el alimento que me de fuerza para hacer siempre el bien.
Gracias, Jesús, por enseñarme cómo debo orar. Amén.
Buenos días 😊
María, Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.
😇 SANTO DEL DÍA
Santa Matilde
14 de marzo
Descubre más desde Parroquia El Espíritu Santo
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
