Sábado, 14 de febrero de 2026

📖 PRIMERA LECTURA

Primer libro de los Reyes (12, 26-32; 13, 33-34)

En aquellos días, Jeroboam, rey de Israel, pensaba para sus adentros: “El reino todavía puede volver a la casa de David. Si el pueblo sigue yendo a Jerusalén a ofrecer sacrificios en el templo del Señor, acabará por ponerse de parte de Roboam, rey de Judá, y a mí me matarán”. Por tanto, después de consultarlo, Jeroboam mandó hacer dos becerros de oro y le dijo al pueblo: “Ya no tienen para qué ir a Jerusalén, porque aquí tienes, Israel, a tu Dios, el que te sacó de Egipto”. El colocó uno de los becerros en Betel, mientras el pueblo iba con el otro a la ciudad de Dan.

Además mandó construir templos en la cima de los montes y puso de sacerdotes a hombres del pueblo, que no pertenecían a la tribu de Leví. Instituyó una fiesta el día quince del octavo mes, parecida a la que se celebraba en Judá. Él mismo subió al altar en Betel para ofrecer sacrificios a los becerros que había mandado hacer; y ahí, en Betel, designó a los sacerdotes para los templos que había construido. Jeroboam no cambió su mala conducta y siguió nombrando a gente común y corriente para que fueran sacerdotes de los templos que había construido en la cima de los montes; consagraba como sacerdote a todo aquel que lo deseaba. Este fue el pecado que causó la destrucción y el exterminio de la dinastía de Jeroboam.

📖 SALMO RESPONSORIAL

 Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo.

Hemos pecado igual que nuestros padres, cometimos maldades e injusticias. Allá en Egipto, nuestros padres no entendieron, Señor, tus maravillas.

En el Horeb hicieron un becerro, un ídolo de oro, y lo adoraron. Cambiaron al Dios que era su gloria por la imagen de un buey que come pasto.

Se olvidaron del Dios que los salvó, y que hizo portentos en Egipto, en la tierra de Cam, mil maravillas, y en las aguas del mar Rojo, sus prodigios.

📖 EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Marcos (8, 1-1 O)

En aquellos días, vio Jesús que lo seguía mucha gente y no tenían qué comer. Entonces llamó a sus discípulos y les dijo: “Me da lástima esta gente: ya llevan tres días conmigo y no tienen qué comer. Si los mando a sus casas en ayunas, se van a desmayar en el camino. Además, algunos han venido de lejos”. Sus discípulos le respondieron: “¿ Y dónde se puede conseguir pan, aquí en despoblado, para que coma esta gente?” El les preguntó: “¿Cuántos panes tienen?” Ellos le contestaron: “Siete”.

Jesús mandó a la gente que se sentara en el suelo; tomó los siete panes, pronunció la acción de gracias, los partió y se los fue dando a sus discípulos, para que los distribuyeran. Y ellos los fueron distribuyendo entre la gente. Tenían, además, unos cuantos pescados. Jesús los bendijo también y mandó que los distribuyeran. La gente comió hasta quedar satisfecha, y todavía se recogieron siete canastos de sobras. Eran unos cuatro mil. Jesús los despidió y luego se embarcó con sus discípulos y llegó a la región de Dalmanuta.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesianos, Salesiano, Guatemala, Católico, Evangelio, Diario,

✒️REFLEXIÓN. Compartir con los otros

Jesús siempre compasión por la gente que está cansada y hambrienta. Todos se habían reunido a escuchar su Palabra y estaban exhaustos.

Entonces, bendice los pocos panes y peces que tenían, y así los multiplica y consigue alimentar a todos. Con este gesto, Jesús nos enseña a compartir lo que tenemos con las personas necesitadas.

🙏🏼 ORACIÓN

Jesús, enséñame a amar. A compartir lo que tengo, a vivir el milagro de la generosidad y la solidaridad.

Ayúdame a sentir la alegría de dar y de servir. Amén.

Buenos días 😊

María, Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

😇 SANTO DEL DÍA


Descubre más desde Parroquia El Espíritu Santo

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario