San Lucas,
Evangelista
- 18 de octubre
San Lucas nació en Antioquía, una de las grandes ciudades del Imperio Romano, donde existía una comunidad cristiana muy importante. Sus padres eran paganos, pero él, al conocer a algunos de los primeros discípulos de los apóstoles, se convirtió al cristianismo siendo aún joven, lleno de entusiasmo por seguir a Jesús de Nazaret. Además de su fe, cultivó la ciencia: estudió medicina y ejerció como médico entre sus paisanos.
Amigo y Compañero de San Pablo
Cuando San Pablo pasó por Antioquía, Lucas se unió a él como compañero de misión. Lo acompañó a Jerusalén y, más tarde, cuando Pablo fue apresado, también estuvo con él en el viaje hasta Roma. Allí permaneció a su lado, ayudándolo con fidelidad hasta su martirio.

Escritor del Evangelio y los Hechos
Su amistad con San Pablo y el contacto con los primeros discípulos de Jesús lo llevaron a conocer de cerca las enseñanzas y obras del Maestro. Con todo ese testimonio recogido, escribió dos de los libros más importantes del Nuevo Testamento:
- El Evangelio según San Lucas, donde narra la vida y palabras de Jesús.
- El Libro de los Hechos de los Apóstoles, que cuenta los inicios de la Iglesia y la misión de los apóstoles.
Misión y Muerte
Tras la muerte de San Pablo, Lucas continuó su labor evangelizadora. Predicó en Dalmacia, pasó por la Galia (Francia), Italia y Macedonia. Ya anciano, con unos 80 años, murió en Beocia, Grecia, a inicios del siglo II.
Con el tiempo, su cuerpo fue trasladado a Constantinopla y más tarde a Padua, en Italia, donde aún se veneran sus restos como un recuerdo vivo del discípulo fiel de San Pablo y evangelista de Jesucristo.
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