San Vicente de Paúl,
Sacerdote
- 27 de septiembre
San Vicente de Paúl nació en Pouy, Francia, en 1580, en el seno de una familia campesina muy pobre. Desde niño cuidaba ovejas y cerdos, pero también mostraba una gran bondad y amor por la oración. Sus padres vieron en él un futuro sacerdote y lo enviaron a estudiar al colegio franciscano de Dax. Más tarde, con la ayuda del juez Comet, estudió en las universidades de Zaragoza y Toulouse. Con solo 20 años fue ordenado sacerdote (1600).
Cautiverio y liberación
Durante un viaje en barco fue capturado por piratas y llevado como esclavo a Túnez. Permaneció allí varios años hasta que su amo, un cristiano renegado, se arrepintió de su vida y ambos lograron huir de regreso a Francia.
En París, Vicente se convirtió en capellán de la reina de Francia y maestro de los niños de su casa. Luego recibió el encargo de una parroquia, donde descubrió la gran ignorancia religiosa del pueblo sencillo. Conmovido, empezó a predicar misiones populares para enseñar la fe de manera clara y cercana.

Fundador de la Congregación de la Misión
Al ver que la tarea era demasiado grande para él solo, fundó la Congregación de la Misión, un grupo de sacerdotes dedicados a predicar, enseñar y llevar el Evangelio a los más alejados.
Con la colaboración de santa Luisa de Marillac, fundó también a las Hijas de la Caridad, mujeres consagradas al cuidado de los más necesitados: niños abandonados, ancianos, enfermos y marginados. Mientras los sacerdotes de la Misión se ocupaban de la predicación, las Hijas de la Caridad atendían las necesidades concretas de los pobres.
Expansión y nuevas misiones
Ambas fundaciones crecieron rápidamente en Francia y luego se extendieron a otros países. Los misioneros llegaron incluso a Madagascar y trabajaron con valentía entre los más necesitados. Vicente inspiraba constantemente nuevas obras: ayudar a presos, galeotes, heridos de guerra y todo aquel que sufriera.
Últimos años y legado
A los 73 años, debilitado por varias enfermedades, murió el 27 de septiembre de 1660, recomendando a sus hijos espirituales que jamás dejaran de atender a los pobres.
Fue canonizado el 16 de junio de 1737, y hoy es recordado como el gran apóstol de la caridad.
Bibliografía
Requena, Miguel Ángel (2009). Los santos, un amigo para cada día. Editorial EDIBESA.
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