San Luis María Grignion de Montfort,
Sacerdote
- 28 de abril
Nació en Grignion sur Meu (Francia) el 31 de enero de 1673, hijo de una familia que había sido rica pero que atravesaba tiempos difíciles. Su padre era buena persona, aunque de carácter fuerte; su madre, más pacífica y amable, estaba completamente dedicada al cuidado de sus 18 hijos y apenas tenía tiempo para educarlos.
Un niño amante del silencio y de María
Tal vez por el bullicio constante en su casa, Luis María buscaba el silencio y la soledad. En la escuela también se apartaba de sus compañeros para visitar una imagen de la Virgen María que se encontraba cerca del colegio. Desde pequeño mostró un corazón profundamente inclinado a la oración.
Formación con los jesuitas
En 1684, con once años, sus padres lo enviaron al colegio de los jesuitas de Rennes. Permaneció allí ocho años y dejó un excelente recuerdo como estudiante aplicado, piadoso y trabajador. Mantuvo su devoción a la Virgen, el rezo del Rosario, la visita a los enfermos y la ayuda a los pobres. Además, comenzó a sentir el deseo de enseñar el catecismo y predicar para que muchos regresaran a Dios.

Seminario, sacrificio y enfermedad
Gracias a la ayuda de una persona adinerada pudo ingresar en el seminario de San Sulpicio, en París. Se entregó con entusiasmo al estudio, acompañado de una vida intensa de oración y penitencia. Comía poco y dormía poco; ese exceso de sacrificio terminó afectando su salud y fue hospitalizado. Recuperó la salud, por intercesión de la Virgen.
Sacerdote misionero incansable
El 6 de junio de 1700 fue ordenado sacerdote. Comenzó entonces su misión predicando «misiones populares», jornadas intensas de dos o tres semanas en las que se explicaban varias veces al día las verdades fundamentales de la fe. No siempre fue bien recibido: en algunos lugares lo aplaudían, en otros lo rechazaban o le prohibían predicar. Aun así, no se desanimó. Gran predicador de la Virgen, consiguió ser admitido como terciario en la Orden de Predicadores, lo que le permitió difundir el Rosario y organizar Cofradías del Rosario.
Fundador y guía espiritual
Buscó compañeros que quisieran dedicarse a las misiones populares y mujeres dispuestas a servir a los pobres. Tras mucho esfuerzo, reunió a dos sacerdotes y dos jóvenes que comenzaron a trabajar con él en un hospital. De ese pequeño inicio surgirían las Hijas de la Sabiduría y los Hermanos de San Gabriel.
Escritor y legado final
Escribió varias obras para fomentar la devoción a la Virgen y orientar a sus Congregaciones. Agotado por su intensa predicación, murió el 28 de abril de 1716 durante una misión popular en Saint Laurent. Fue canonizado en 1947 por el Papa Pío XII.
Descubre más desde Parroquia El Espíritu Santo
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
