Nuestra Señora de Montserrat,
Advocación Mariana
- 27 de abril
El monasterio de Montserrat (Monte Serrado) está a unos cuarenta kilómetros de Barcelona, en un paisaje muy especial, con picachos recortados en forma de grandes tubos, de donde viene su nombre. Allí, presidiendo a los monjes, se encuentra la imagen de la Virgen de Montserrat, Patrona de Cataluña. Todos veneran con fervor a su «Moreneta», llamada así por el color que ha tomado la imagen con el paso de los siglos. Es una imagen pequeña, de estilo románico.
La leyenda de su hallazgo
Según la tradición, después de la invasión musulmana, unos pastores encontraron la imagen en una cueva de la montaña. Cuando intentaron trasladarla a la población más cercana, no pudieron moverla del lugar. Comprendieron entonces que la Virgen deseaba permanecer allí, y en ese mismo sitio se construyó la primera ermita. Con el paso del tiempo, la devoción de los fieles fue engrandeciendo el santuario.

Centro espiritual de Cataluña
Los monjes benedictinos fundaron su monasterio en el siglo XI y, desde entonces, el culto a la Virgen de Montserrat ha sido el corazón de la vida monástica. Montserrat es considerado el centro espiritual de toda Cataluña. Cada año llegan más de dos millones de personas: grupos cristianos de diócesis y parroquias, movimientos juveniles, asociaciones culturales y deportivas, familias, empresas y clubes. Todos acuden para venerar a la Virgen y encontrar ese espacio de paz y encuentro con Dios que tanto necesitan.
Oración, canto y acogida
Los monjes reciben a todos con hospitalidad. Celebran solemnemente la Misa y alaban diariamente a María con el canto de la salve. Los visitantes también escuchan con emoción a la famosa escolanía, un coro de niños reunidos para cantar a Dios y a la Virgen.
Un lugar que transforma
Son muchos los santos y grandes personajes históricos que han pasado por Montserrat. También llegan turistas y curiosos atraídos por el paisaje, y no pocos regresan con el alma renovada tras su encuentro con la Virgen María. En el Evangelio se lee cómo la Virgen sube a la montaña para visitar y ayudar a su prima Santa Isabel. En Montserrat somos nosotros quienes subimos a visitarla, para que nos llene de sus dones y nos proteja con su amor de Madre.
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