Santo Hermano Pedro de san José de Betancur,
Fundador
- 24 de abril
Pedro de San José de Betancur nació el 21 de marzo de 1626 en Villaflor, Tenerife (España). Hijo de pastores y agricultores, creció en un hogar sencillo y profundamente cristiano.
A los 23 años, movido por un ardiente deseo de llevar el Evangelio a otras tierras, emprendió un largo viaje que, tras dos años de travesía, lo condujo a Guatemala, tierra donde Dios lo esperaba con una misión especial.
Un encuentro con la enfermedad y la fe
Recién llegado al «Nuevo Mundo», Pedro sufrió una grave enfermedad. Durante su recuperación, conoció de cerca a los más pobres y necesitados, experiencia que marcó su vida para siempre. Tras sanar, buscó ser sacerdote, pero al no lograrlo ingresó como terciario franciscano en el convento de San Francisco, en la ciudad de Santiago de los Caballeros (hoy Antigua Guatemala). Allí, comenzó a vivir con humildad, oración y servicio.

Nace la obra de Belén
Su primera misión fue como sacristán de la Ermita del Santo Calvario. Desde ahí, desplegó una intensa labor: visitó enfermos, atendió cárceles, acompañó a los pobres y marginados. Pero no se conformó con eso: fundó un lugar para acoger a migrantes sin trabajo, jóvenes descarriados, vagabundos y necesitados de toda condición.
Construyó un oratorio, una escuela, una enfermería y una posada para sacerdotes y estudiantes pobres. Recordando la sencillez del nacimiento de Jesús, llamó a su obra “Belén”, origen de lo que luego sería la Orden de los Bethlemitas y Bethlemitas.
Un adelantado a su tiempo
El Hermano Pedro no solo fue un hombre de caridad, también fue un visionario. Introdujo métodos pedagógicos novedosos y creó servicios sociales que en su época eran impensables, como un hospital para convalecientes.
Sus escritos espirituales reflejan una gran profundidad y siguen siendo un tesoro para la Iglesia.
El cariño del pueblo
Por su ternura y entrega, los guatemaltecos lo llamaron con amor «Madre de Guatemala». Sin embargo, su vida de servicio, ayunos, penitencias y el contacto constante con enfermos debilitó su salud. El 25 de abril de 1667, a las dos de la tarde, entregó su alma al Señor a los 41 años de edad.
De Beato a Santo
El proceso de su canonización inició en 1771. Fue beatificado el 22 de junio de 1980 y, finalmente, canonizado el 30 de julio de 2002 por San Juan Pablo II, en una celebración histórica realizada en la Ciudad de Guatemala, ante multitudes que lo veneraban como el primer santo centroamericano.
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