En 1960, el papa Juan XXIII proclamó a San Juan Bosco patrono de los jóvenes aprendices de España mediante la carta apostólica Peculiare studium, firmada el 22 de abril de 1960 en el Vaticano.
Motivo de la proclamación
La petición fue presentada por los cardenales y arzobispos de toda España, quienes, en nombre del clero y también de autoridades civiles, solicitaron a la Santa Sede que Don Bosco fuera declarado protector de los jóvenes que aprendían un arte u oficio.
La razón era clara: Don Bosco era reconocido universalmente como padre y amigo de la juventud, especialmente de los jóvenes trabajadores y aprendices que buscaban formarse para la vida mediante el trabajo y la educación cristiana.

El decreto pontificio
Tras estudiar la petición y con el parecer de la Congregación de Ritos, el Papa declaró oficialmente que Don Bosco sería patrono celestial de todos los jóvenes aprendices de España, otorgándole los honores litúrgicos propios de los patronos de asociaciones y colectivos.
Significado de este patronazgo
Este reconocimiento estaba profundamente ligado a la misión educativa de Don Bosco. En el siglo XIX dedicó gran parte de su vida a acoger a jóvenes pobres y enseñarles oficios en talleres y escuelas, ayudándolos a crecer tanto en el trabajo como en la fe.
Por eso, al declararlo patrono de los aprendices, la Iglesia quiso ofrecer a los jóvenes trabajadores un modelo de vida cristiana, esfuerzo y alegría en el trabajo.
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