La devoción del Santo Hermano Pedro al Niño Jesús ocupó un lugar central en su espiritualidad. Su fe estaba marcada por una profunda ternura y un amor sincero hacia la pobreza en la que nació Cristo.
Movido por ese amor, promovió en Guatemala la tradición del “Nacimiento” y dedicó importantes obras al recuerdo de la cuna de Jesús. Bajo el nombre de “Belén”, impulsó la construcción de un oratorio, una escuela y un hospital, como signo de su deseo de honrar el nacimiento del Señor y servir a los más necesitados.

El Hermano Pedro solía decir: «Aunque tan pequeño, este Niño bello, sepa todo el mundo que es el Rey del Cielo. Hermanos míos, por amor del Niño Jesús, pierdan el juicio cuando llegue la Pascua. Y por Él les pido sean humildes y no apetezcan mandar».
Sus palabras reflejan la sencillez, la alegría y la humildad con las que invitaba a todos a vivir el amor al Niño Jesús.
Descubre más desde Parroquia El Espíritu Santo
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
