San Juan de Dios

San Juan de Dios,
Religioso

  • 08 de marzo

Juan Ciudad nació en Montemor-o-Novo (Portugal) en 1495, en el seno de una familia muy humilde. Desde pequeño tuvo que ayudar en casa para poder sobrevivir. Pero su vida cambió cuando, a los ocho años, un misterioso peregrino se hospedó en su hogar. Juan quedaba fascinado escuchando sus relatos y, movido por la curiosidad y la valentía, decidió marcharse. Sin saber muy bien cómo, llegó hasta Oropesa (Toledo), donde fue acogido por la familia de Francisco de Mayoral.

Vida de Soldado

Con el paso de los años, Juan se alistó como soldado. Participó en la defensa de Fuenterrabía frente al ejército de Francisco I de Francia. Más adelante, sirvió al emperador Carlos I en Viena, resistiendo el ataque de los turcos. Su vida estuvo marcada por riesgos y batallas, pero también por la búsqueda de un propósito mayor.

El Llamado de Dios

Al regresar a España, abandonó la vida militar y emprendió un largo camino de discernimiento. Recorrió Sevilla, Ceuta y Gibraltar, donde se dedicó a vender libros religiosos. Finalmente llegó a Granada, donde un sermón de San Juan de Ávila tocó profundamente su corazón. Desde ese momento decidió entregarse por completo a Dios, repartió lo poco que tenía y comenzó a dedicarse a la oración y a servir a los demás. Su estilo de vida radical causó incomprensión; muchos lo consideraban loco y fue internado en el hospital de Granada. Allí, entre sufrimientos y oración, descubrió su verdadera misión: fundar un hospital donde los pobres fueran atendidos con dignidad.

Fundación del Hospital

Antes de iniciar su obra, peregrinó al santuario de la Virgen de Guadalupe para darle gracias y pedir su protección. De regreso, con la ayuda de unas señoras devotas que le ofrecieron apoyo económico, alquiló una casa amplia en Granada. Él mismo recorría las calles buscando enfermos para acogerlos. Pronto se unieron a él compañeros deseosos de seguir ese mismo camino. Así nació lo que con el tiempo sería la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.

Su entrega fue heroica: en una ocasión, durante un incendio en el hospital, se lanzó sin dudar a rescatar a los enfermos atrapados, logrando salvar a todos. El hospital creció tanto que debió alquilar otra casa más grande para continuar la misión.

Últimos Días y Canonización

En enero de 1550, la salud de Juan de Dios se deterioró gravemente. Doña Ana Osorio lo acogió en su casa para cuidarlo, ya que él siempre se olvidaba de sí mismo por atender a los demás. Finalmente, murió el 8 de marzo de 1550. La ciudad de Granada entera lloró su partida.

Muchos años después, en 1690, fue canonizado por el Papa Alejandro VIII. Desde entonces es recordado como San Juan de Dios, patrono de los enfermos y de los hospitales.

Bibliografía
Requena, Miguel Ángel (2009). Los santos, un amigo para cada día. Editorial EDIBESA.


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