San Onésimo
- 16 de febrero
En la ciudad de Colosas, en la región de Frigia (Turquía), en el siglo I, había una pequeña comunidad cristiana que se reunía en casa de Filemón y su esposa Apfia. Filemón era un hombre no muy rico, pero con suficiente dinero y tierras como para tener criados y varios esclavos.
Onésimo, el esclavo «útil»
Uno de los esclavos de Filemón era Onésimo, un joven ágil y soñador, que le era muy «útil» a su amo. «Útil» era, precisamente, lo que significaba el nombre de Onésimo.
La huida
Un día Onésimo robó una bolsa de monedas del cajón de Filemón y huyó de la casa. No pudieron atraparlo. La huida de un esclavo era un delito muy castigado en el Imperio romano, por eso Onésimo no paró de huir hasta llegar a Roma, la capital. Allí pensó que podría esconderse mejor, porque ¿quién iba a conocer a un esclavo que había escapado de una región tan lejana? Creyó que nadie podría encontrarlo jamás.

El encuentro con san Pablo
Pero un día, tal vez porque se sentía muy solo, fue a visitar al apóstol Pablo (29 de junio), que estaba en Roma prisionero. A partir de aquella primera visita vinieron otras, y en ellas san Pablo fue ayudando a Onésimo a comprender que su acción de robo y huida había sido mala, y que debía volver y presentarse ante su amo. La fe en Jesús, que empezaba a crecer en él, lo estaba cambiando. Y era verdad: así como había huido, pensaba ahora volver.
La carta y el regreso
San Pablo lo animó mucho y escribió una carta a Filemón recomendándole que acogiera a Onésimo como a un hermano y no como a un esclavo ladrón. El Apóstol le dice al amo que Onésimo le ha sido muy «útil» y que le gustaría que se quedase con él, pero que era necesario que volviese junto a su amo para que la gracia de Dios obrase, del todo, una buena reconciliación. Y Onésimo emprendió el viaje. Ya no sabemos nada más. Naturalmente, todos creemos que, al leer la carta de san Pablo, toda la familia de Filemón acogió al esclavo como a un hermano en la fe. En este caso, la gran división que había entre amos y esclavos se convirtió en una unión entre hermanos.
La tradición final
Cuenta la tradición que, con el tiempo, Onésimo llegó a ser Obispo en la Iglesia de Éfeso.
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