San Juan de Brito,
Sacerdote y Mártir
- 04 de febrero
Este santo sería un magnífico aventurero si no fuese porque todo lo hizo por Jesús y su Evangelio. Fue aventurero, pero de Dios.
Origen y primeros años
Había nacido en Lisboa el 1 de marzo de 1647, hijo de un héroe de la corte del rey de Portugal. Fue paje del rey y compañero de juegos de los príncipes.
La llamada y la decisión
Pero fue tocado por la llamada de Dios y entró en la Compañía de Jesús (Jesuitas). Y aún más, sabiendo que Portugal tenía unos grandes territorios en la India, pensó ir allí porque conocía la gran necesidad de misioneros que había.
Rumbo a la India
Y así fue: cuando tenía 26 años se embarcó, con una expedición de misioneros, hacia la India. A los seis meses llegaron a sus costas. El Padre Juan se puso a estudiar la lengua tamil, que era la que se hablaba en su puesto, y a trabajar en la imprenta de la misión. Aprendió enseguida que su nombre en tamil era Arulanandaswami (Padre Juan). Al cabo de un año, junto con otro misionero, salió hacia su nueva misión. Hicieron el viaje a pie y descalzos, atravesando ríos y montañas, vestidos como los monjes hindúes, con turbante y todo. Al llegar, dividieron la misión en dos. El territorio del Padre Juan era muy extenso y él se animó a visitarlo todo, por lo menos dos veces al año.

Dificultades y persecuciones
El gobernador del territorio, muy amable, le ayudó en todo lo que pudo. Le permitió construir la iglesia y una casa para él. Pero una inundación lo arrasó todo al poco tiempo. Y otra vez, a levantar la iglesia y la casa. Todo esto atrajo la envidia de los hindúes, que veían crecer el cristianismo por obra del Padre Juan. Comenzaron entonces las persecuciones, mientras continuaban los bautizos y los viajes para enseñar el catecismo.
Prisión, descanso y regreso
En septiembre de 1683 fue detenido e interrogado con torturas, pero, como no había pruebas, tuvieron que soltarlo. Juan de Brito se lanzó de nuevo a la evangelización, ahora en un territorio con muy pocos cristianos. Eso le costó muy caro: fue detenido y sometido a torturas terribles. Después de mucho sufrir, fue puesto en libertad y el Superior lo mandó a Portugal para que descansara. Estuvo allí casi cuatro años, pero volvió a la India.
El martirio
El príncipe del territorio donde misionaba se puso muy enfermo y dijo que, si el misionero lo curaba, se haría cristiano. Y se curó. Entonces vino el gran dilema: si lo bautizaba, atraería el furor del rey; si no lo bautizaba, perdería a una persona muy importante para Jesús y su fe. Lo bautizó y enseguida fue apresado por el rey y torturado. Llevado a juicio, fue condenado a muerte. Lo decapitaron el 4 de febrero de 1693. El Papa Pío XII lo declaró Santo en 1947.
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