Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás de Aquino,
Presbítero y Doctor de la Iglesia

  • 28 de enero

Santo Tomás de Aquino nació hacia el año 1225 en el seno de la familia de los condes de Aquino. Estudió primero en el monasterio de Montecassino y después en Nápoles. A los 18 años, contra la voluntad de su padre y perseguido incluso por sus hermanos que intentaron secuestrarlo, ingresó en la Orden de Predicadores. Completó su formación en Colonia con san Alberto Magno como maestro, y más tarde en París, donde pasó de ser estudiante a convertirse en profesor de filosofía y teología. Posteriormente enseñó también en Orvieto, Roma y Nápoles.

Un intelectual contemplativo

En París lo apodaron el «buey mudo», pues era tranquilo, silencioso y dedicado a la contemplación. Aunque de carácter humilde y amable, su verdadera pasión era el estudio. Tal era su concentración que, durante una tormenta en alta mar, no se dio cuenta del peligro porque estaba absorto en la lectura. Su lema fue «contemplata aliis tradere»: transmitir a los demás lo que había reflexionado. De ahí surgió una obra inmensa, sorprendente si se considera que murió a los 48 años.

Muerte y canonización

Falleció el 7 de marzo de 1274, en el monasterio cisterciense de Fossanova, mientras se dirigía al Concilio de Lyon convocado por el beato Gregorio X. Su obra más famosa es la Summa Theologica, escrita con un estilo claro, sencillo y de gran capacidad de síntesis. Cuando fue canonizado en 1323 por Juan XXII, algunos objetaron que no había hecho milagros. El Papa respondió con una célebre frase: «Cuantas proposiciones teológicas escribió, tantos milagros realizó».

El Doctor Angélico

Conocido desde el siglo XV como el Doctor Angélico, santo Tomás subrayó siempre la relación entre inteligencia y amor. Para él, el conocimiento no era un fin en sí mismo, sino camino hacia la verdad que llena de alegría. Dante Alighieri, uno de los primeros tomistas, expresó en poesía este pensamiento: «Luz intelectual llena de amor, amor de lo verdadero pleno de alegría».

Su obra se convirtió en la base de los estudios filosóficos y teológicos durante siglos. Gracias al impulso de León XIII y pensadores como Jacques Maritain, su pensamiento ha vuelto a florecer en la actualidad. Y quizá hoy, más que sus grandes Summae, resultan especialmente valiosos sus opúsculos teológicos, pastorales y espirituales, que siguen siendo reeditados.


Descubre más desde Parroquia El Espíritu Santo

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.