En el año 1600, el sur de Alemania, en Baviera, se vio bien amenazado por el avance del luteranismo durante la Guerra de los Treinta Años, así que el pueblo hizo la promesa: «Si la Virgen los libraba de dicha invasión, la honrarían con el título de Auxiliadora de los Cristianos». En medio de tanta dificultad —la guerra, la peste y todo el pleito religioso— los católicos de Baviera y del Tirol sintieron de verdad la protección de la Santísima Virgen y vivieron una renovación espiritual bien marcada.
Este movimiento mariano fue alentado y guiado por los Padres Capuchinos y por la Cofradía de María Auxiliadora, que se volvió promotora de esta nueva devoción mariana. Muchos llegaron a creer que ahí estaba un camino seguro para conservar su Fe católica y la libertad de sus tierras.

La Virgen María les concedió librarse de dicha invasión y que la guerra terminara, por lo que en poco tiempo se construyeron más de 70 capillas con el título de María Auxiliadora de los cristianos.
Años más tarde, el 12 de septiembre de 1683, durante el Pontificado de Inocencio XI, Viena fue atacada por los turcos bajo el mando del visir Kará Mustafá. Luego de una gran batalla, los católicos, bajo el mando de Juan Sobieski, rey de Polonia, obtuvieron la victoria, a pesar de que el ejército invasor los superaba tres veces en número, por lo cual fundaron la «Asociación de María Auxiliadora», la cual existe hoy en día y se encuentra en más de 60 países.
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