Historia de la Parroquia

  • Año 1581
    13 de junio. La orden mercedaria llega a las Charcas

    Fray Tomás García elevó su petición al visitador Francisco Briceño: «un asiento, un pedazo de tierra entre los pueblos de Mixco y Petapa, llamado El Naranjal». La solicitud fue concedida y aquel lugar, humilde y fértil en promesas, es el que hoy conocemos como «Las Charcas», nombre que brota de su propia memoria: pequeñas lagunillas, espejos breves de agua que aparecían y se desvanecían con el tiempo.

    Allí, los religiosos mercedarios levantaron un sencillo oratorio, y en su corazón colocaron una imagen de Nuestra Señora de Guadalupe llegada desde México, de la que se decía era una de las primeras copias de la original del Tepeyac; así, entre tierra, fe y esperanza, comenzó a latir la historia espiritual de este lugar.

  • Año 1778
    Las Charcas pasa a ser propiedad de la familia Piñol

    En el documento se lee que la propiedad conocida como el sitio de la Castañaza pasó a manos de don José Piñol, mediante la venta realizada por el presbítero don José Solórzano; un traspaso sencillo en la forma, pero cargado de historia, que marcó un nuevo capítulo en el caminar de estas tierras.

  • Año 1829
    Francisco Morazán invade Las Charcas

    Tras la victoria del caudillo hondureño Francisco Morazán en la batalla de La Arada, en Chiquimula, las tropas avanzaron rumbo a la Ciudad de Guatemala y el destino las condujo hasta la hacienda Las Charcas, donde el estruendo de una dura batalla campal quebró la quietud del lugar.

    En medio del fragor y la confusión, la finca fue saqueada por los invasores, dejando cicatrices en la tierra, pero también la certeza de que, aun entre sombras, la historia continúa su marcha y la vida vuelve a abrirse paso.

  • Año 1844
    Comienza la actividad agrícola y ganadera

    Los propietarios solían arrendar los terrenos de la finca para este tipo de actividades, transformando la tierra en oportunidad y el esfuerzo en sustento, y así obtener ingresos que, con sencillez y constancia, daban continuidad a la vida cotidiana del lugar.

  • Año 1935
    Se inicia con la fabricación de aceites

    Impulsado por el crecimiento imparable de la ciudad, el entonces y último propietario de la finca Las Charcas, Rafael Piñol y Batres, decidió abrir paso a la innovación y al trabajo, instalando una fábrica dedicada al destilado de aceite esencial de eucalipto y alcanfor, aromas nacidos de la tierra que cruzaron el océano para llegar hasta Europa, llevando consigo el espíritu emprendedor y la esperanza de un lugar en transformación.

  • Año 1960
    Se fracciona la Finca

    Con visión de futuro y sentido de familia, Rafael Piñol y Batres decidió dividir la finca Las Charcas en cinco fracciones para heredar en vida a sus hijos; a su esposa le confió el corazón del lugar: la casa patronal, la capilla, las caballerizas y la antigua fábrica de aceites esenciales, ya en desuso, como quien entrega no solo bienes, sino memorias, raíces y la promesa de continuidad.

  • Año 1962
    Se verifica la antigüedad del lienzo

    El entonces arzobispo metropolitano Mariano Rossell y Arellano relató que un canónigo de la Basílica de Guadalupe viajó expresamente al país tras las huellas de una pintura antigua, guiado por documentos cuidadosamente consultados en su archivo. Estos escritos señalaban que los curas mercedarios habían trasladado el lienzo hasta una finca situada al oriente de Antigua Guatemala, un lugar de fe discreta y profunda: el oratorio levantado en Las Charcas, donde la historia, la devoción y la memoria parecían aguardarlo en silencio.

  • Año 1967
    Se funda la Parroquia El Espíritu Santo

    A petición del entonces arzobispo metropolitano Mariano Rossell y Arellano, y al contemplar la incesante llegada de devotos que acudían a venerar la imagen de la Virgen de Guadalupe en la capilla de la finca, surgió el anhelo de dar un paso más: solicitar a la familia Piñol la donación de aquel recinto para la fundación de una parroquia, capaz de acoger la fe viva del pueblo.

    Con generoso entusiasmo, los propietarios ofrecieron el lugar, que quedó bajo el cuidado de la Congregación Salesiana; así, el Padre Antonio Gariglio, SDB, fue nombrado primer párroco. Pronto, la pequeña capilla resultó insuficiente para la multitud de corazones reunidos, y fue necesario transformar las antiguas caballerizas en un templo más amplio, que abrió sus puertas bajo la advocación del Espíritu Santo, como signo de una comunidad en crecimiento y esperanza.

  • Año 1969
    Doña Marie Rasquin es la nueva propietaria

    Tras una vida colmada de esfuerzo y dedicación, don Rafael Piñol partió dejando tras de sí la huella de su trabajo; su esposa quedó entonces como única propietaria del casco principal de la finca, guardiana de un legado tejido con constancia, memoria y esperanza.

  • Año 1981
    Muere Doña Marie Rasquin

    Como expresión final de su fe y generosidad, doña Marie dispuso en su última voluntad entregar lo que aún permanecía de la finca Las Charcas a la Congregación Salesiana establecida en Guatemala, confiando a esta familia espiritual un legado de tierra, historia y esperanza sembrada para las generaciones venideras.

  • Año 1994
    La Casa Inspectorial se establece en Guatemala

    En el mes de enero, el consejo inspectorial —responsable de la animación y el gobierno de los salesianos en Centroamérica— encontró hogar en la casa colonial ubicada en Las Charcas, donde entre muros cargados de historia comenzó a latir un nuevo tiempo de servicio, encuentro y esperanza al ritmo de la misión salesiana.

  • Año 1996
    Nombran a nuestro segundo párroco

    En este año, la parroquia fue confiada al cuidado del Padre Enrique Morales, SDB, quien asumió el servicio como segundo párroco; originario de Nicaragua, llegó con corazón abierto y espíritu fraterno para acompañar a la comunidad, sembrando cercanía, esperanza y un nuevo impulso pastoral.

  • Año 2001
    Un altar papal llega a la Parroquia

    En 1996, su santidad el papa Juan Pablo II, durante su segunda visita a Guatemala, celebró una multitudinaria Eucaristía en el Campo Marte, donde coronó con solemnidad y ternura a Nuestra Señora de la Asunción; cinco años más tarde, como un eco vivo de aquella gracia, la parroquia recibió en donación los signos de ese altar —la mesa, la sede y el lambrín—, que hoy reposan en el altar mayor, recordando que la fe también se transmite en gestos que permanecen y siguen bendiciendo a la comunidad.

  • Año 2005
    Es nombrado el tercer párroco

    El Padre Luis Alberto Jinesta, SDB, fue elegido como párroco de nuestra iglesia, servicio que ejerció con entrega y cercanía hasta el año 2012; nacido en Costa Rica, llegó para acompañar a la comunidad con corazón fraterno, dejando una huella de fe serena, trabajo constante y esperanza compartida.

  • Año 2013
    La parroquia queda bajo el cuidado de un nuevo párroco

    Así fue como la comunidad acogió al cuarto párroco de nuestra parroquia, el Padre Atilio Vásquez, SDB; originario de El Salvador, llegó con espíritu cercano y alegre para continuar tejiendo, junto al pueblo, una historia de fe viva, servicio y esperanza compartida.

  • Año 2015
    La Parroquia llega a Internet

    Durante el mes de agosto de este año, la parroquia dio un paso más para acercarse a su comunidad al abrir oficialmente su página web y sus redes sociales, nuevos espacios de encuentro que permiten mantener viva la cercanía con la feligresía y compartir, con mayor alcance y alegría, la información sobre las actividades y celebraciones que acompañan el caminar de la fe a lo largo del año.

  • Año 2016
    Un signo que nos identifica y nos anuncia

    Luego de varios meses de diálogo, reflexión y propuestas creativas, nuestra parroquia define un isotipo que nos representa y, al mismo tiempo, comunica un mensaje profundamente catequético.

    El logo está conformado por un par de llamas y la silueta de una paloma en vuelo descendente, acompañado del nombre de la parroquia y del país donde servimos y caminamos en comunidad. Es un diseño sencillo y cercano, pensado para hablar al corazón y expresar, con símbolos, la fe que compartimos.

    El conjunto del diseño evoca al Espíritu Santo a través de sus representaciones tradicionales: las llamas y la paloma. Sin embargo, al contemplar cada elemento por separado, descubrimos un significado más hondo. La llama roja, la más grande, representa a Dios Padre, fuente de la vida y del amor, origen de todo lo creado y presencia constante que sostiene nuestro caminar. La llama amarilla simboliza a Dios Hijo, luz que ilumina el mundo, amor hecho cercano en Jesús, que se entrega y nos enseña a amar con obras concretas.

    En el centro, el espacio transparente representa a Dios Espíritu Santo. No se dibuja, no se encierra, porque es tan sutil y delicado como un soplo, como el viento que no se ve pero se siente y transforma. Ese vacío lleno de sentido nos recuerda que el Espíritu actúa con suavidad, inspirando, animando y renovando la vida de la Iglesia.

    Así, el logo en su totalidad se convierte también en una expresión viva de la Santísima Trinidad: un solo Dios, presente y actuante, que nos llama a vivir la fe con alegría, comunión y esperanza.

  • Año 2020
    Muere el Padre Antonio Gariglio, SDB

    El 7 de enero, tras una vida colmada de arduo trabajo y entrega total, el Padre Antonio Gariglio cerró sus ojos por última vez; a los 93 años, partió en paz, dejando sembrada en la comunidad una herencia de fe, servicio generoso y amor que sigue floreciendo en cada recuerdo.

  • Año 2021
    Una restauración estructural

    El paso del tiempo ha dejado huella, por lo que se ve necesaria la restauración del techo, tanto interior como exterior, del templo parroquial. Estos trabajos tomarán alrededor de dos meses y medio, siendo re inaugurado el templo el 8 de diciembre de este año.

  • Año 2023
    Una remodelación necesaria

    Impulsados por la creciente participación de la feligresía, especialmente en las celebraciones dominicales, surgió la necesidad de renovar el Salón Campestre para ofrecer un espacio más digno, amplio y acogedor para la celebración de la Eucaristía.

    Los trabajos contemplaron el mejoramiento y la ampliación del área techada, sustituyendo por completo la estructura existente por una de mayores dimensiones, así como la instalación de un nuevo sistema de iluminación en todo el salón y un sistema de sonido adecuado, pensado para que cada palabra y cada canto encuentren eco en los corazones de la comunidad reunida.

  • Año 2024
    Llega un nuevo párroco

    El Padre Carlos Macz, SDB, ha sido nombrado párroco, convirtiéndose en el quinto en la historia de la parroquia; originario de la Ciudad de Guatemala, llega con la experiencia de doce años de servicio pastoral como párroco de la Parroquia San Nicolás de Tolentino, en Quetzaltenango, trayendo consigo un corazón cercano, una fe madura y la alegría de seguir caminando junto a la comunidad.

  • Año 2024
    Nuevo cartel parroquial

    Por iniciativa de nuestro párroco, el Padre Carlos Macz, SDB, y con el valioso apoyo de la familia Portillo, feligreses comprometidos de la parroquia, se realizó la instalación de un nuevo rótulo que identifica y da rostro a nuestra comunidad, en las vísperas de la fiesta de María Auxiliadora, el 21 de mayo.

    Este rótulo, más que un signo visible, es un gesto de fe y pertenencia: lleva con orgullo el nombre de nuestra parroquia y se acompaña de la imagen de María Auxiliadora a un lado y de Don Bosco al otro, como abrazo espiritual que da la bienvenida a todos los que llegan y recuerda el carisma que anima nuestro caminar.

  • Año 2025
    Muros que renacen con memoria y fe

    El paso del tiempo, que deja huellas pero también invita al cuidado, comenzó a hacerse visible en las paredes de nuestra parroquia, dando origen a un proceso de renovación de los muros exteriores; las obras incluyeron la eliminación de la humedad, la pintura integral de las fachadas y la renovación estética de la reja perimetral, realzando además detalles arquitectónicos que respetan la paleta de colores original de la edificación, recuperada gracias a investigaciones históricas que devolvieron al templo su identidad visual tradicional.

    Como parte de esta transformación llena de vida, se colocó también una hermosa imagen de María Auxiliadora en el parqueo interno, signo visible de su presencia maternal y de la protección constante con la que acompaña a toda la comunidad.

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  • Año 2026
    Nuestra comunidad recibe a su sexto párroco

    Con alegría y espíritu de familia, nuestra parroquia da la bienvenida a su sexto párroco, el Padre Luis Corral, SDB, quien asume este nuevo servicio pastoral para acompañar y animar la vida de fe de la comunidad. Su llegada representa un momento de esperanza, renovación y continuidad en el camino pastoral que juntos seguimos construyendo.

    El Padre Luis Corral es licenciado en Teología por la Universidad Gregoriana de Roma (Italia) y cuenta con una Maestría en Estudios Sociales por la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala.

    Como misionero salesiano, ha vivido y servido en diversos países de América Central durante 55 años, de los cuales una gran parte los ha dedicado con entrega y cariño a Guatemala.